8 jun. 2011

El #Atleti ha sido contratado por un entrenador (que no al revés)

La primera misión de Caminero ya se ha completado: contratar un entrenador de los muchos que han participado en el extraño casting público que hemos presenciado todos. Pero lo curioso de este casting es que el que realmente se ha sometido al casting no ha sido ninguno de los entrenadores sino el propio club. Es el club el que se ha ido ofreciendo a los agentes presentando su mejor curriculum y una carta de presentación con medias verdades. Primero preguntaron a Quique si no quería pensarse su renuncia, y dijo que no. Luego preguntaron a Benítez si no le seducía vivir en Madrid y entrenar a todo un Atlético de Madrid. Pero como este Atlético no es el que Benítez se pensó entrenar algún día también dijo que no. Más tarde hablaron con Caparrós pero el sevillano da largas comprometido como está con un aspirante a presidir a otro Athletic, el de Bilbao. Seguidamente se intentó a la desesperada con un joven recién licenciado en segunda división llamado Luis Enrique, pero demasiado tarde: El Atleti gusta menos que la Roma al ex del Barcelona. Solo quedaban dos opciones más, los únicos que desde el principio se han ofrecido abiertamente a entrenar al Atleti en las condiciones que fuera.
Uno, Simeone, porque busca entrar en la élite de los entrenadores que llegan a un grande de las ligas europeas, aprovechando su feeling con la grada del Calderón.
El otro, Gregorio Manzano, el elegido, es un entrenador consolidado en primera división y suficientemente conocido por todos como para que cada uno tenga su opinión. Ya estuvo hace unos años en el Atleti y confieso que a mí no me gusta. Es más, de todos los entrenadores que se han barajado es el que menos me gusta. Pero voy más allá, creo que es el que menos le gustaba a Caminero porque antes que a él, le pidió precio a Benítez, a Caparrós y a Luis Enrique, que sepamos, así que no debo de andar muy desencaminado.
Pero qué remedio, como ya comentamos en el artículo anterior, este Atleti atrae a muy pocos así que confiemos en la buena suerte, ¡ja! Toca dar un margen de confianza al nuevo técnico, olvidar aquél "Manzano, veta ya" con el que le despedimos en su día y transformarlo en un "Manzano, bienvenido". No es que vaya a confiar en él de repente, es simplemente que estoy deseando equivocarme en mi pronóstico (que no voy a decir aquí por no ser agorero). A diferencia de la política donde uno mantiene sus posiciones con firmeza y desea que triunfen aunque se hunda el país, en el fútbol es más fácil cambiar de posición. Manzano, estoy deseando equivocarme: por favor, triunfa, tienes todo mi apoyo.