26 de abr. de 2015

La hora de pasar página hacia el futuro

Simeone promete que el Atleti seguirá compitiendo
Ha sido buena cosa que el partido posterior a lo que pasó en Champions se jugara pronto (sólo tres días después) y fuera fácil (3-0 ante el Elche). Lo último que le debía pasar al #Atleti después de la desilusión europea era ocupar demasiado tiempo curando heridas emocionales, y sufrir un pinchazo en la Liga ante un rival menor, en casa, y cuando nos estamos jugando algo tan imprescindible como ser terceros. Por suerte, la victoria permite seguir con una cierta ventaja en esa posición.

Pero el partido ante el Elche ha servido para más cosas. Ha permitido cerrar un capítulo de la forma menos destructiva posible para el equipo. Porque cada atlético tiene su propia idea sobre lo que pasó en la eliminatoria ante nuestros vecinos. Cada atlético hubiera puesto un once distinto, y hubiera planteado el partido a su propio estilo, haciendo cambios que no siempre coinciden con los que hizo Simeone. Seguro que sí. Y seguro que muchos atléticos tienen razón. Pero la realidad nos demuestra dos cosas: una, que todos los entrenadores cometen errores; dos, que Simeone es el entrenador que más acierta y menos se equivoca, y los títulos conseguidos lo atestiguan.


Seguiremos compitiendo, guste o no


Con Simeone salimos en su día del pozo para volver a ser un equipo con garantías en la Liga, en la Europa League y en la Champions. Con Simeone rompimos el maleficio que nos hacia perder irremediablemente contra el Madrid. Le ganamos una Copa en el Bernabéu (2013), y le ganamos al Barça una Liga en el Camp Nou (2014), llegando a la final de la Copa de Europa 40 años después. Y todo ello, con un presupuesto cuatro o cinco veces menor que el de esos rivales. Si alguien es capaz de mejorarlo, que dé un paso al frente.

Ahora vivimos una decepción. Pero los ánimos de la afición al equipo y al entrenador en el partido ante el Elche muestran que nuestra capacidad de recuperación es rápida. Estamos pasando la página y poniendo la proa del barco hacia el futuro para conseguir la clasificación directa para la Champions. Y, en paralelo, planificar bien los cambios necesarios (que no son pocos) para que la próxima temporada mantengamos nuestra capacidad para estar muy arriba, sobre la base inamovible de que el Atleti es un equipo que compite gracias a Simeone. Y, como el propio Simeone dijo al final del partido, "seguiremos compitiendo, le guste a quien le guste y no le guste a quien no le guste".

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23 de abr. de 2015

El Cholo, ante el éxtasis de sí mismo

Puede que en esta eliminatoria el Atleti haya muerto de éxtasis cholista. No me refiero a esos valores de garra, amor por los colores y lucha por la victoria que atribuimos generalmente a lo que venimos llamando "cholismo", sino más bien a un ataque de entrenador en busca de la sublimación de la versión más rácana y minimalista de las que nos ha ofrecido en estos maravillosos años. No por miedo, eso seguro; tampoco parece que sea por falta de calidad técnica o merma física en la plantilla. Sólo cabe especular, me temo, con lo que he avanzado, con una especie de embriagamiento ante la contemplación de la eficacia de su planteamiento más huraño, el del puro control milimétrico de cada espacio del terreno de juego, de cada momento de los 90 (o 180) minutos, pero siempre en función del rival, dejando en un segundo plano cualquier iniciativa futbolística a los propios hasta bien avanzado el partido.



Pareciera que todo el desarrollo de la eliminatoria estuviera prevista, a grandes rasgos, por la estratégica cabeza del Cholo. Que apostara por el empate a cero en la ida y asumiera con gusto el empate a cero del primer tiempo de la vuelta. Todo para tener la iniciativa en este segundo partido aunque no a través del juego (anatema) sino del control psicológico de la eliminatoria. Jugar con la ansiedad de un rival que se estrella ante una defensa impenetrable y un muro de cemento armado con perfil de portero, para golpear en algún momento, ya se verá cuándo, de un estoque seco, aislado. Sublime plan, el éxtasis del Cholo. Porque durante la primera parte de este segundo partido, en el Bernabéu, con la afición en contra, con el innovador planteamiento de Ancelloti metiendo a Ramos en el centro del campo para ganar esta parcela del terreno al Atleti, aun así, digo, el Real Madrid creó, con todo su dominio, muchísimo menos peligro que en la ida. Los blancos habían gastado sus balas de la sorpresa en la primera parte del Calderón y no dieron en el blanco. Y ahora con apenas un par de oportunidades con cierto peligro tampoco iban a acertar.

Ahora bien, salvo algún intento poco contundente de apenas cinco o diez minutos, el Atleti no apareció en ataque, casi no hilvanó jugada alguna alejadas como estaban sus mentes de cualquier actividad creativa. Cómo iban a hacerlo concentrados todos ellos en sondear cada brizna de hierba en busca de olor a merengue. Miren a Griezmann. No es casualidad que el mejor rojiblanco del campeonato apenas haya brillado mínimamente en los dos partidos de la eliminatoria. Sus capacidades en ataque han sido vilmente sacrificadas en el altar de otras tareas más ingratas. Las de Mandzucik, en sobrehumanos esfuerzos defensivos que lo mutilan ante posibles escapadas a ese área rival que sólo vislumbra a cincuenta metros de su sombra. Saúl es otra cosa. En su caso se trata de una apuesta fallida de Simeone. No dio la talla para este partido a pesar de que calidad no le falta. La demostró de sobra en el derbi liguero pero no ha podido con la presión de la Champions. Una experiencia que probablemente hará que pueda con ella en la próxima edición.  Aún así, el extiásico plan, de momento, funciona.

Funciona porque pasan los minutos con el cero en el marcador y, hacia el 60, sale Raúl García y la grada blanca tiembla, grita y se descontrola. Y eso se trasmite al campo. Y todos se agitan con razón. No porque el navarro sea la bomba técnicamente sino porque es la bomba a secas. Simeone lo saca por eso, porque rompe la concentración de extraños y de propios, y la dinámica cambia. Y de repente Arda se siente libre y empieza a jugar al fútbol, y Koke combina con él y Mandzu se acerca a la portería. Llegan las jugadas, las combinaciones y la ansiedad en el rival. El partido se abre y el Atleti está, por fin, cómodo. Son nuestros mejores momentos. El plan funciona y ahora sí fluye con el brillo de una tierra seca recién regada. Hasta que el éxtasis deslumbra al genio y Arda comete la falta que lo estropea todo, que derrumba ese plan milimétrico, ese que pretendía sacar el máximo provecho de tan poco. Ese plan tan legítimo como justo es decir que colgaba de un hilo: el hilo que sujetaba el brazo del árbitro al sacar la segunda amarilla. El hilo que Arda Turán, consciente de que su plantillazo dinamitaba el plan, intentó cortar bajando el brazo del colegiado que sujetaba la tarjeta como si así fuera a impedir su inminente expulsión. Se puede decir que fue riguroso, y lo fue a tenor de otras jugadas semejantes que no fueron amonestadas, entre ellas una docena de codazos de uno y otro lado. Pero esa acción reglamentariamente se puede sancionar como tarjeta amarilla y en cualquier caso quejarse del árbitro es buscar una excusa que nos apartaría de la realidad: ¿no se pudo hacer más en este partido?

En estos años cholistas hemos visto jugar al Atleti de distintas formas ante el Real Madrid y el Barça. En ocasiones hemos realizado grandes partidos presionando muy arriba y disputando el balón. Otras veces resulta plenamente justificado un planteamiento defensivo ante un rival superior en plantilla o en dinámica de juego. En una eliminatoria hay que jugar con los resultados pero ante un Real Madrid con bajas importantes y una incapacidad manifiesta para vencernos en los últimos partidos el equipo tardó demasiado en buscar la iniciativa. Una expulsión fue determinante para caer en cuartos, sí, pero el Atleti no se ha merecido pasar a semifinales. No ha hecho nada para ello y eso no es culpa del árbitro. Es culpa del planteamiento de Simeone, así de claro hay que decirlo. Si en la primera parte de la ida es verdad que el Atleti no pudo hacer mucho más que defenderse ante un equipo muy superior, hoy el Atleti sí podía haber dado un paso más por disputarle el balón. Recuerden la actuación del Schalke 04 en este mismo campo hace no tanto. Nosotros nos lo jugamos todo a una mano y nos salió una carta imposible de remontar.

Insisto, no hay que lamentarse del arbitraje y mucho menos del minuto 87 en que Chicharito nos metió el gol. Afortunadamente fue así. Si hubiéramos aguantado hasta la prórroga probablemente nos hubieran hecho un roto, una goleada en esa media hora con diez jugadores y Mandzu lesionado arrastrándose por el campo. Demasiadas similitudes con Lisboa. Tampoco hay que lamentarse demasiado. Hemos realizado un buen papel en Champions. Se ha caído con dignidad, aunque se debía de haber hecho mejor. No olvidemos que Simeone es el que nos ha llevado hasta aquí, entre los ocho mejores de Europa, a las finales de Champions, el que ha invertido la tendencia de años sin ganar al Madrid a que ahora sean ellos los que sufren para ganarnos. Es duro que nos haya tocado dos años seguidos en esta competición pero ahora hay que  olvidarlo y concentrarse en quedar terceros y quién sabe si segundos. Está al alcance. El año que viene más y la venganza siempre llega.

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19 de abr. de 2015

La victoria ante el Depor lanza al Atleti hacia la Champions

La nueva diana de Griezmann: el Bernabéu
Han pasado sólo unas horas de la victoria del #Atleti ante el Depor y, a pesar de tratarse de tres puntos fundamentales para la temporada (nos asentamos con fuerza en el tercer puesto, gracias a la derrota del Valencia en Barcelona), es imposible no tener la mente en un lugar que nada tiene que ver con el estadio de Riazor, salvo por el hecho de ser un estadio. Nuestra mente, nuestra pasión, nuestros deseos, nuestra fuerza están en el Bernabéu.

Al equipo le pasa lo mismo. De hecho, sea de forma deliberada o casual, el Atleti lleva mes y medio gestionando sus partidos de Liga de una forma profesional, templada y con criterio. Simeone sabe mejor que nadie que el año pasado sus hombres llegaron triturados al último partido de la temporada, que fue el más importante del año y uno de los más importantes de nuestra historia: la final de Champions de Lisboa. Y el Cholo no quiere que eso vuelva a ocurrir.

Esa gestión se ha traducido en un inteligente reparto de esfuerzos entre los futbolistas, y en un manejo de los tiempos del partido. Si las cosas se dan bien y marcamos pronto (algo que ha ocurrido varias veces), el Atleti trata de frenar el ritmo del encuentro, dormirlo y esperar a que termine sin agotamientos físicos innecesarios, con la menor cantidad de tarjetas posible y sin lesionados. Casi siempre lo consigue.


Y ahora, a por la Champions


En Riazor, Griezmann marcó a los cinco minutos. Un golazo. Y el segundo, antes de la media hora. Después, calma y templanza. Sólo un inoportuno gol en contra a falta de quince minutos para el final obligó al equipo a apretar los dientes durante un rato para evitar que se nos fueran dos puntos que pueden ser determinantes para la Liga. Objetivo conseguido.

Y ahora, a por la semifinales de la Champions. El miércoles en el Bernabéu hay asuntos pendientes. Pero no hay que despistarse con problemas menores: sólo un asunto debe estar en la cabeza del Atleti: da igual quién sea el rival; no importa que el partido se juegue en Madrid o en Moscú; no importan sus bajas, ni las nuestras; no importan sus estrellas, ni nuestros espartanos. Sólo importa la clasificación. Ha llegado el momento.

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15 de abr. de 2015

Oblak lanza al Atleti a por las semis

Oblak fue el héroe del Atleti pero todo el equipo se levantó en la segunda parte
Era imposible predecir cómo se iba a desarrollar este derbi a partir de los precedentes, pero el resultado, abierto para la vuelta, deja una sensación que ya debe empezar a adquirir proporciones mitológicas para los jugadores blancos. Con éste, el Real Madrid lleva siete derbis sin ganar al Atleti y por primera vez en sus 113 años de historia enlaza cuatro visitas seguidas al Calderón sin marcar, según Mister Chip. A diferencia de algunos de los últimos encuentros, como el 4-0 sin ir más lejos, en esta ocasión el Real Madrid sí fue muy superior en juego y ocasiones durante la primera parte. Habían encontrado por fin el camino que habían perdido, todo se podía haber venido abajo para el Atleti en este período. Pero en estos cuartos de final, para su desgracia, al Real Madrid le ha salido un Oblak.

Cada eliminatoria tiene su momento y ese ha podido ser la sensacional parada de Oblak a disparo tempranero en un mano a mano con Bale. Veremos. El esloveno, que ha realizado otras paradas de mérito en ese primer tiempo ha sostenido al Atlético de Madrid ante el mejor Real Madrid de los últimos derbis. El doble mérito de los rojiblancos es su reacción. El hecho de que los mismos jugadores sobrepasados por la rapidez combinatoria de Modric y James y por las rupturas de Marcelo, han ido dando pasos adelante hasta encerrar al Real Madrid en su campo, primero, en el área después. Ellos han acabado pidiendo la hora y los atléticos molestos porque el partido no durara unos minutos más. Simeone lo resumió así:


Los cambios del Cholo, bien avanzada la segunda parte han sido para ganar el partido, nunca para amarrar. Raúl García y Fernando Torres salieron desde el banquillo por Griezmann y Koke para dar la puntilla a un Real Madrid en retirada pero siempre peligroso en las contras. Simeone acertó en unos cambios que resultaron sorprendentes pues muchos esperaban que saliera del campo un Mandzukic asfixiado por la batalla que mantuvo con los defensas madridistas, lo que incluye recibir un surtido apañado de impunes codazos, puñetazos y mordiscos. El croata volvió a ser el de siempre. Se partió literalmente la cara por el Atleti aniquilando cualquier duda sobre su falta de actitud.

Los derbis tienen últimamente algo en común. La "intensidad" de los equipos es un concepto variable, subjetivo y modulable por el árbitro con su simple actitud en el campo. La violencia se controla con la mera aplicación del reglamento. Se sanciona, vaya. Lo de Arbeloa o Ramos en pasados derbis tiene su continuidad con Carvajal en éste. Su mordisco con puñetazo es una variante del ejercicio de estilo que le costó a Luis Suárez una famosa sanción ejemplarizante. Tic, tac, ya estamos contando los segundos que tarda la UEFA en entrar de oficio por los hechos que se pueden ver en este vídeo:


El que vio tarjeta fue Marcelo y esa es una muy buena noticia ya que se perderá la vuelta. El brasileño, en gran estado de forma, es un dolor de muelas porque con sus penetraciones por la banda y hacia el interior rompe los esquemas de los defensas atléticos y provoca superioridad. Tampoco estará Mario Suárez, que como el resto del equipo, creció en la segunda parte. 

En el Bernabéu se jugarán el pase pero, como decía Ancelloti, dos empates pueden decidir una eliminatoria. El Atleti ya sabe bien lo que es eso y la ventaja en ese sentido es nuestra pues nos vale cualquier empate a goles. Para un estratega como Simeone eso es un punto a favor. Pero estamos en Champions, jugaremos con la afición en contra y el Madrid no suelta esa presa con facilidad. Necesitaremos algo más que un portero inspirado.


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12 de abr. de 2015

Empate en Málaga antes de resolver un asunto pendiente

Griezmann vuelve a ser el mejor del equipo
Al #Atleti le falta algo. No es mucho, pero es importante. Lo que nos falta es lo que necesitaríamos para estar al nivel competitivo de la temporada pasada. Es una lástima no tenerlo, pero no es extraño que sea así. Repetir lo conseguido en el curso 2013-2014 es labor muy compleja. Hace un año estábamos tan agobiados como ahora, pero luchábamos por la Liga y por la Champions. Ahora también luchamos por la Champions, pero en la Liga sufrimos por sostener el tercer puesto, no el liderazgo. En la temporada anterior, partidos como el de Málaga se sufrían igual, pero casi siempre terminaban con victoria.

Aun así, el desempeño en La Rosaleda tuvo brío, empaque y ratos de dominio. Pero, al mismo tiempo, hubo despistes, errores preocupantes en pases fáciles y remates en posición clara de gol que regalamos al portero. Desconectar la cabeza del partido que se nos viene el martes no era fácil, y se notó. Se está notando desde hace varios partidos, en los que el Atleti ha marcado pronto, y después se ha dedicado a reservar fuerzas, evitar lesiones y pasar página. Lo que tenemos por delante es mucho, difícil e importante.


Griezmann y la magia de Arda

Pero es ante rivales como el Málaga, que tiene notables virtudes, cuando esa reserva de fuerzas se nos queda corta. Lo suficientemente corta como para perder dos puntos que pueden ser vitales al final de la temporada, en ese intento de asegurar la clasificación directa para la próxima Champions.

Griezmann sigue siendo la pieza que mejor se desenvuelve. Está aquí, aparece allí, se mueve por el otro lado, y reaparece en todos los sitios. Rápido, hábil y resolutivo. Es el hombre del momento. Si Mandzukic se recupera y vuelve como al principio de la temporada, las garantías atacantes ante el Real Madrid serán importantes. El apoyo de Arda (que sigue con su magia) será determinante. La cita será el martes, en el Calderón, y el miércoles de la siguiente semana, en el Bernabéu. Tenemos un asunto pendiente.

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4 de abr. de 2015

Griezmann marca el rtimo

Griezmann volvió a marcar y fue el mejor del #Atleti

El regreso de la semana de selecciones dejó un partido tranquilo en Córdoba marcado desde el inicio por la batuta de Griezmann. El francés, el jugador más en forma del equipo, respondió a las exigencias de Simeone dejando el partido a merced del juego que más le interesa al conjunto rojiblanco. En el minuto 4 de partido él mismo se buscó la jugada, birló un balón, encaró al central y desde fuera del área ejecutó un disparo cruzado imposible para el guardameta. 

La cosa pintaba como finalizada y más o menos fue así. El partido ante un equipo hundido poco a poco se acabó. Al Atleti sólo le hizo falta aplicar su habitual rigor defensivo para desesperar a un rival que no sólo veía imposible vislumbrar la portería de Oblak sino que ni siquiera era capaz de sacar el balón jugado con cierto criterio ante la presión alta de todo el equipo rojiblanco. 

Tampoco es que el Atleti creara ocasiones. Se dedicó a esperar su oportunidad con Griezmann creando el pánico mientras el tiempo hacía su trabajo en la debilitada moral cordobesa. Hasta que llegó el segundo, de jugada de estrategia en saque de banda de Jesús Gámez. Un balón que prolongó José María Giménez y remató, libre de marca, el recuperado para el fútbol Saúl Ñíguez. Corría el minuto 38 y ahora sí, el encuentro se había acabado.

Simeone comenzó a hacer cambios de esos pensando en lo que se nos viene encima a partir del miércoles, una maratón de partidos de alta intensidad. Y eso pareció instalarse también en la mente de los jugadores sobre el terreno de juego porque la ambición se acabó con esos dos goles. El Atleti se limitó a mantener esa renta en la segunda parte, y así se hizo sin problemas hasta el último cuarto de hora en que los cordobeses, con Fede Cartabia y Bebe al frente, inquietaron el marco de Oblak. Un impresionante disparo de éste último a la escuadra desde fuera del área fue el primer aviso. En los últimos minutos Oblak nos recordó a Curtois con un paradón tremendo al sacar un balón que ya todos veíamos dentro. Después de pasar todo el partido de espectador ese tipo de intervenciones demuestran por qué costó lo que costó. Tenemos portero, y está aprovechando su oportunidad para quedarse con la titularidad ante la lesión de Moyá.

A destacar también la actuación de Giménez, impecable todo el partido. Llegó a sacar un balón con la espalda que iba a portería igual que hizo la pasada jornada con la cabeza. Y la buena noticia de Saúl, otro de los destacados, que no sólo metió el segundo gol sino que aguantó todo el partido demostrando que está totalmente recuperado y disponible para Simeone. Quien no ofreció muy buenas sensaciones fue Mandzukic. Estuvo apático y acabó sustituido por Torres tras hacer gestos de tener unas molestias. Es imprescindible recuperarlo porque no podemos depender sólo de Griezmann y se echan de menos sus goles.

El Atleti hace sus deberes en Córdoba sin realizar un gran desgaste. Es la mejor noticia para afrontar los duros partidos que tenemos por delante en Champions ante el Real Madrid y en Liga ante la Real Sociedad y Málaga. Además, con estos tres puntos nos defendemos de la importante victoria del Sevilla ante el Athletic de Bilbao y metemos presión al Valencia ante su difícil partido en casa frente al Villarreal. Esta fácil victoria puede ser el asalto a la tercera plaza.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés.

22 de mar. de 2015

Victoria tranquila en Liga tras la batalla ante el Leverkusen

Giménez volvió a mostrarse imperial en defensa
Paz y tranquilidad. Tras la muy exigente batalla de Champions ante el Bayer Leverkusen (y con el empeño de la LFP de poner el partido de Liga el sábado, pudiendo jugar el domingo para disponer de un día más de descanso...), lo último que necesitaba el #Atleti era otro episodio "bélico". Las hazañas hay que espaciarlas en el tiempo. El Getafe nos ayudó a pasar las jornada sin contratiempos ni alteraciones.

Los partidos poschampions se pueden complicar. Los jugadores están cansados físicamente (sobre todo después de una prórroga), y afectados por el efecto psicológico postraumático de haber superado un reto difícil (con la tensión suplementaria de los penaltis). Puede producirse un peligroso bajón anímico y físico que deje al equipo a merced de un rival más fresco y menos exigido por el calendario.

El fabuloso Giménez

Por suerte, los tres puntos se han quedado en casa sin sobresaltos. Un gol de Torres al poco de empezar y otro de Tiago antes del descanso liquidaron el trámite. Dos goles en jugadas a balón parado, que tanto echábamos de menos en los últimos partidos. La eficacia en esta faceta del juego ha sido determinante para los éxitos del Atleti en los últimos años, y nos estaba faltando. Ahora parece que ha vuelto. Y un detalle: ya sabemos que José María Giménez es un defensa fabuloso, y que su margen de mejora es todavía muy amplio porque apenas tiene 20 años. Pero ya es un coloso. Ante el Getafe salvó un gol arrojándose de cabeza al suelo para que el balón le golpeara y no siguiera su camino directo a la portería de Oblak. Se llevó un golpe tremendo, pero evitó el empate del Getafe. Se la jugó, recibió el balonazo, se levantó y siguió jugando como si acabara de hacer algo de lo más normal. Este chico es una mina.

Es cierto que el Atleti no está en su nivel óptimo, pero desde el partido ante el Sevilla se ha producido una progresiva mejoría. Mereció la victoria ante el Valencia y el Español, y se consiguió ante el Leverkusen y el Getafe. Desde que perdimos ante el Celta se han jugado siete partidos, y el Atleti sólo ha recibido dos goles en contra. Es un buen augurio para lo que se nos viene.

Hay que confiar en que los quince días sin competición que hay por delante no detengan esta recuperación sino que la revitalicen, porque a la vuelta de los partidos de la selección entraremos ya en la fase decisiva de la temporada, en la que los errores son definitivos.

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