23 may. 2015

Fin de temporada: objetivo cumplido

Finaliza otra temporada de éxitos

La tercera plaza conseguida esta tarde consolida la estabilidad del club y es la base para seguir acercándonos a Real Madrid y Barcelona, pero que se haya conseguido en la última jornada con Valencia y Sevilla pisándonos los talones también demuestra que habrá que hacer las cosas muy bien a partir de ahora porque la competencia en esa lucha va a ser mayor que nunca. El Valencia consiguió la victoria al final del partido y tiene la Champions (y sus millones de ingreso) al alcance. El Sevilla se queda a las puertas pero tiene muy accesible el acceso a través de una victoria en la final de la Europa League. Dos rivales que con la inyección de dinero que supone la máxima competición continental y con el atractivo de participar en ella, se convierten, además, en dura competencia en el fichaje de esos jugadores que llevamos ya días disputándonos, al menos según los rumores de la prensa.

Lograr la ansiada tercera plaza que el Atleti merecía a todas luces tal como se ha desarrollado la temporada no se preveía difícil ante el Granada. El partido se presumía un auténtico tostón encaminado desde el principio al 0-0 como ya preveíamos en el artículo de la pasada semana. El Atleti sólo tenía que agarrarse al empate sin necesidad de arriesgar. No cometer errores y guardar la portería es una especialidad del #Atleti así que por parte de los madrileños, que hoy vestían de amarillo, el partido iba a ser muy previsible. El Granada, por su parte, también salía beneficiado de un empate con la mayoría de los resultados del resto de equipos del descenso pero pronto se vio que no. A los pocos minutos el Almería daba la sorpresa ante el Valencia y mandaba temporalmente al Granada a segunda división. Una situación que se repitió más adelante. El Granada vivió al filo de la navaja durante buena parte del encuentro y aún así en ningún momento hizo un amago serio de llevar peligro a la puerta de Oblak. Parecía temer una posible reacción del Atlético y prefirió confiar en que el Valencia hiciera su trabajo derrotando al Almería como sucedió al final.

Al final los resultados fueron dando la razón a la estrategia del Granada y los últimos minutos no hubo ni siquiera necesidad de disimular el pacto de caballeros que ya se fue viendo desde el principio del partido. Ni un tiro a puerta se recuerda, salvo uno de Koke desde demasiado lejos como para asustar a la afición granadina. Enhorabuena para el Granada que siempre trata bien a los nuestros.

Termina una temporada en el que se ha conseguido un título, la Supercopa de España, hemos estado entre los ocho mejores de Europa y nos hemos clasificado para la Champions. Se puede estar contentos, sin exagerar. Ahora toca mantener el nivel y subirlo poco a poco. Comienza otro verano de despedidas, rumores y bienvenidas. ¿Estáis preparados?

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés

18 may. 2015

El #Atleti, a un punto del objetivo

Para algunos jugadores pudo ser su último partido en el Calderón

El #Atleti acaba la jornada a un punto de asegurar el pase directo a la Champions League gracias al pinchazo del Valencia ante el Celta, que no a sus méritos ante el Barcelona. El equipo llega al final de temporada otra vez fundido, igual que pasó la pasada temporada, sólo que sin tantos alicientes para sacar de dónde no hay. Ante Messi y compañía la actitud y las luces duraron los primeros 45 minutos y sólo a ratos, lo que es comprensible dado el rival al que nos enfrentamos. Pero lo visto en la segunda parte volvió a situarnos en una realidad dolorosa de aceptar. 


Cuando el físico no llega al 150%, la diferencia de calidad entre el Barcelona y el Atleti es de un abismo dañino para una afición que hace sólo un año celebraba el campeonato de Liga, el pase a la final de la Champions y, en justicia, aspira a que su equipo vaya creciendo en calidad y se equipare en este aspecto a los dos grandes. Estamos lejos de eso y no sólo porque Messi, jugador incontrolable y por encima de toda consideración, decida en un momento dado hacer una jugada increíble que desnivela el marcador. Todos los intentos de los rojiblancos por asustar al Barcelona una vez que fuimos por debajo fueron un chiste comparados con el dominio que impuso el Barça cuando tuvo espacios para maniobrar. Entonces se pudo ver dónde había magia, precisión y toque sin parar y dónde lo había sólo ocasionalmente entre pelotazos y pases al contrario.

No se trata de martirizarnos sino de ser conscientes de lo que hay y del camino que falta por recorrer. En los primeros compases del partido el Barcelona tuvo serias dificultades ante la presión alta del Atleti. Algunos contraataques derivados de la incapacidad del Barça de crear juego a través de la malla atlética propiciaron un par de buenas ocasiones de gol, en especial una de Giménez, que no entró por una magnífica intervención de Bravo. El Barça también tuvo más ocasiones para engordar su resultado. Un tiro al travesaño de Messi y una mano de Oblak a tiro de falta del argentino.

Visto lo visto, hay que estar satisfecho del papel que ha realizado el Atleti, que debe hacer el último esfuerzo para certificar la tercera plaza que da derecho al acceso directo a la Champions. A pesar de que los resultados de la jornada, salvo el del Valencia, no parecían favorables, en realidad no debería haber problemas para que el partido ante el Granada, que se juega el descenso, se resuelva con un aburrido y pactado empate que serviría a los dos en función de otros resultados. Al Atleti el punto le sirve sí o sí (siempre que el Valencia gane, si no también vale la derrota). Al Granada casi también, pero es el que está en mejor posición de los que luchan por evitar el descenso así que sus posibilidades de caer con un punto son mínimas. Deberá esperar a que no se produzca un cuádruple o triple empate con Eibar, Almería y Deportivo. Habrá que echar cuentas durante el partido pero se presume que se será un tostón de órdago con final feliz salvo que a alguno le de un ataque de integridad o justo de todo lo contrario.

A partir de ahí, habrá que buscar nuevos jugadores que aumenten la calidad de la plantilla. Jugadores con un perfil más "jugón", a ser posible. Para algunos puede haber sido su último partido en el Calderón como rojiblanco. Las cariñosas palmadas que le dieron sus compañeros en el banquillo a Mario Suárez tras ser sustituido sonaban a eso.

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10 may. 2015

Agónico final de temporada

El Atleti se complica el final de la Liga
Hay veces en que el @Atleti se empeña en hacer que parezcan buenos los equipos que tienen muchas dificultades para transitar por la Liga. El Levante ha llegado a dar la impresión de que tenía otros objetivos, más allá de la realidad: un punto para salvarse.

Se nos hacen muy largos los campeonatos. El Atleti lleva varias temporadas compitiendo por encima de sus posibilidades objetivas. La plantilla no da para tanto. El año pasado acabamos agonizando en la final de Champions, entre los lesionados que no pudieron jugar, los que se lesionaron nada más empezar, los que estaban agotados y los que acabaron el partido arrastrando sus piernas acalambradas. Parecía el ejército de Pancho Villa en sus peores momentos.

Lo pasaremos mal

Esta temporada ya no luchamos por los títulos, sino por estar en la Liga de Campeones, pero parece como si esto no terminara nunca. Cuando lo tenemos casi en la mano, se nos escapa.

Se supone que nuestra ventaja es importante, pero faltan dos partidos. No podemos confiar en conseguir los puntos contra el Barcelona (si es que no hay huelga). Y no podemos confiar en que en Granada jugaremos mucho mejor que ante el Levante. Lo vamos a pasar mal. Hay que estar preparados.

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3 may. 2015

Un linier para el final de la temporada

Simeone prefiere no quejarse de los árbitros
A lo largo de los años ha quedado claro que los finales de temporada no son la especialidad del #Atleti. Se nos atragantan las últimas jornadas. Cuando tenemos un objetivo a punto, suele ocurrir algo que nos lo pone más difícil, y alarga la agonía hasta el último partido. Un ejemplo,  la temporada pasada, cuando tuvimos que ganar la Liga en el Camp Nou.

Esta vez, tenemos el objetivo de la clasificación directa para la Champions, y pudimos terminar esta jornada a muy poco de confirmar el tercer puesto. Pero se nos cruzó un juez de línea tan voluntarioso como torpe en sus decisiones. No es el Atleti de Simeone equipo propenso a quejarse de los árbitros, de manera que tampoco lo haremos aquí más de la cuenta. Pero es tan obvio lo que ocurrió ante el Athlétic de Bilbao que no debe ignorarse. Como todo el mundo ha podido verlo, no hace falta decir más.

Otra vez el Levante

Pero ahora, como resultado del empate, la situación se complica. Aún tenemos una sólida ventaja sobre Valencia y Sevilla, y hay que saber gestionarla con inteligencia en las jornadas que quedan. El equipo no está en su mejor estado de forma. Defendemos bien, pero hay problemas para crear juego, y da la sensación de que el peligro, cuando se crea, va por arreones. Hay que asumir que eso difícilmente mejorará en los partidos que restan hasta el final. Es una realidad con la que hay que contar. Pero, aun así, la tercera plaza no se puede escapar. Es vital para el club.

El próximo domingo, a las 12 de la mañana nos volvemos a cruzar con el Levante en su casa. El año pasado ocurrió lo mismo cuando nos jugábamos la Liga, y perdimos. Al final, la Liga se quedó en el Calderón, pero quizá el sobreesfuerzo que supuso provocó el cansancio y las lesiones con los que el equipo jugó después la final de Champions. La lección debería estar aprendida.

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30 abr. 2015

La fe de Torres apuntala la Champions

Fernando Torres siempre aparece en los momentos decisivos

Puede que no esté en su mejor momento pero hay algo que nadie le puede negar: está en los mejores momentos, cuando más se le necesita. Fernando Torres salió a falta de media hora para el fin de un partido en el que poco a poco el Atlético perdía la iniciativa y la capacidad de crear oportunidades que había generado en la primera parte. La sensación de que el partido se podía decantar hacia cualquier lado pesaba cada vez más hacia el lado amarillo. Justo entonces la fe de Torres, en una jugada típica del canterano en la que combinó la presión, una tremenda galopada y un regate que dejó sentados al portero y a dos defensas (y el ahogo en la afición), abrió el marcador a nuestro favor para cerrar el partido con una victoria fuera de casa en un campo difícil. Son tres puntos que ponen una alfombra de seda hacia esa tercera plaza que nos asegura la Champions en un escenario lleno de dudas para la próxima temporada a tenor de esas noticias, aun sin confirmar, sobre posibles sanciones de la FIFA. 

Una victoria, en cualquier caso, que se encuadra en unos números espectaculares, porque hablamos del partido 200 del Cholo Simeone como entrenador y se da el dato curioso pero no casual de que con el encuentro de ayer, el 50% de estos partidos la portería rojiblanca ha quedado a cero, según @2010Misterchip.

La jugada de Torres resolvió finalmente una situación que se complicaba por momentos porque los cambios que había realizado Simeone, lejos de dar un mayor control del juego, dieron la iniciativa definitivamente al Villarreal. Arda, Gabi y Mandzukic (con un importante enfado) dejaron su sitio a Saúl, Raúl García y Torres, Sin Arda se fue la luz y la ausencia de Mandzu también se notó. El croata mostró hasta entonces una mayor movilidad que en los últimos encuentros aunque no pudiera ver puerta. Tampoco Griezmann, que aún así, siguió siendo el más peligroso de los rojiblancos. Él tuvo alguna de las mejores oportunidades, sobre todo en la primera parte. Entre ellas una incursión en el área que el árbitro no quiso ver como penalti (fue objeto de zancadilla cuando se quedaba sólo ante Asenjo). La más clara, en cambio, fue un disparo de Koke al palo a pase de Mandzukic,

La posesión, un 57% a favor del Atleti, es indicativo de la voluntad atacante y del dominio del equipo de Simeone. Hubo más ocasiones rojiblancas pero el Villarreal también fue efectivo al contraataque, especialmente por mediación de Campbell, que volvió locos a los defensas y provocó dos tarjetas amarillas. La ocasión más clara para el submarino vino, sin embargo, a balón parado. Oblak volvió a salvar al Atleti con una gran parada a bocajarro. Seguidamente contó con la ayuda de Godín para despejar un balón queya entraba en la portería. Al portero, al defensa y al delantero les debemos, pues, seguir luchando por esa tercera plaza por la que hay una lucha sin cuartel. El Sevilla sigue ganando partido tras partido y no hay lugar para relajarse. El próximos partido en casa tampoco es fácil. Nos visita el Athletic de Bilbao.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés.


26 abr. 2015

La hora de pasar página hacia el futuro

Simeone promete que el Atleti seguirá compitiendo
Ha sido buena cosa que el partido posterior a lo que pasó en Champions se jugara pronto (sólo tres días después) y fuera fácil (3-0 ante el Elche). Lo último que le debía pasar al #Atleti después de la desilusión europea era ocupar demasiado tiempo curando heridas emocionales, y sufrir un pinchazo en la Liga ante un rival menor, en casa, y cuando nos estamos jugando algo tan imprescindible como ser terceros. Por suerte, la victoria permite seguir con una cierta ventaja en esa posición.

Pero el partido ante el Elche ha servido para más cosas. Ha permitido cerrar un capítulo de la forma menos destructiva posible para el equipo. Porque cada atlético tiene su propia idea sobre lo que pasó en la eliminatoria ante nuestros vecinos. Cada atlético hubiera puesto un once distinto, y hubiera planteado el partido a su propio estilo, haciendo cambios que no siempre coinciden con los que hizo Simeone. Seguro que sí. Y seguro que muchos atléticos tienen razón. Pero la realidad nos demuestra dos cosas: una, que todos los entrenadores cometen errores; dos, que Simeone es el entrenador que más acierta y menos se equivoca, y los títulos conseguidos lo atestiguan.


Seguiremos compitiendo, guste o no


Con Simeone salimos en su día del pozo para volver a ser un equipo con garantías en la Liga, en la Europa League y en la Champions. Con Simeone rompimos el maleficio que nos hacia perder irremediablemente contra el Madrid. Le ganamos una Copa en el Bernabéu (2013), y le ganamos al Barça una Liga en el Camp Nou (2014), llegando a la final de la Copa de Europa 40 años después. Y todo ello, con un presupuesto cuatro o cinco veces menor que el de esos rivales. Si alguien es capaz de mejorarlo, que dé un paso al frente.

Ahora vivimos una decepción. Pero los ánimos de la afición al equipo y al entrenador en el partido ante el Elche muestran que nuestra capacidad de recuperación es rápida. Estamos pasando la página y poniendo la proa del barco hacia el futuro para conseguir la clasificación directa para la Champions. Y, en paralelo, planificar bien los cambios necesarios (que no son pocos) para que la próxima temporada mantengamos nuestra capacidad para estar muy arriba, sobre la base inamovible de que el Atleti es un equipo que compite gracias a Simeone. Y, como el propio Simeone dijo al final del partido, "seguiremos compitiendo, le guste a quien le guste y no le guste a quien no le guste".

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23 abr. 2015

El Cholo, ante el éxtasis de sí mismo

Puede que en esta eliminatoria el Atleti haya muerto de éxtasis cholista. No me refiero a esos valores de garra, amor por los colores y lucha por la victoria que atribuimos generalmente a lo que venimos llamando "cholismo", sino más bien a un ataque de entrenador en busca de la sublimación de la versión más rácana y minimalista de las que nos ha ofrecido en estos maravillosos años. No por miedo, eso seguro; tampoco parece que sea por falta de calidad técnica o merma física en la plantilla. Sólo cabe especular, me temo, con lo que he avanzado, con una especie de embriagamiento ante la contemplación de la eficacia de su planteamiento más huraño, el del puro control milimétrico de cada espacio del terreno de juego, de cada momento de los 90 (o 180) minutos, pero siempre en función del rival, dejando en un segundo plano cualquier iniciativa futbolística a los propios hasta bien avanzado el partido.



Pareciera que todo el desarrollo de la eliminatoria estuviera prevista, a grandes rasgos, por la estratégica cabeza del Cholo. Que apostara por el empate a cero en la ida y asumiera con gusto el empate a cero del primer tiempo de la vuelta. Todo para tener la iniciativa en este segundo partido aunque no a través del juego (anatema) sino del control psicológico de la eliminatoria. Jugar con la ansiedad de un rival que se estrella ante una defensa impenetrable y un muro de cemento armado con perfil de portero, para golpear en algún momento, ya se verá cuándo, de un estoque seco, aislado. Sublime plan, el éxtasis del Cholo. Porque durante la primera parte de este segundo partido, en el Bernabéu, con la afición en contra, con el innovador planteamiento de Ancelloti metiendo a Ramos en el centro del campo para ganar esta parcela del terreno al Atleti, aun así, digo, el Real Madrid creó, con todo su dominio, muchísimo menos peligro que en la ida. Los blancos habían gastado sus balas de la sorpresa en la primera parte del Calderón y no dieron en el blanco. Y ahora con apenas un par de oportunidades con cierto peligro tampoco iban a acertar.

Ahora bien, salvo algún intento poco contundente de apenas cinco o diez minutos, el Atleti no apareció en ataque, casi no hilvanó jugada alguna alejadas como estaban sus mentes de cualquier actividad creativa. Cómo iban a hacerlo concentrados todos ellos en sondear cada brizna de hierba en busca de olor a merengue. Miren a Griezmann. No es casualidad que el mejor rojiblanco del campeonato apenas haya brillado mínimamente en los dos partidos de la eliminatoria. Sus capacidades en ataque han sido vilmente sacrificadas en el altar de otras tareas más ingratas. Las de Mandzucik, en sobrehumanos esfuerzos defensivos que lo mutilan ante posibles escapadas a ese área rival que sólo vislumbra a cincuenta metros de su sombra. Saúl es otra cosa. En su caso se trata de una apuesta fallida de Simeone. No dio la talla para este partido a pesar de que calidad no le falta. La demostró de sobra en el derbi liguero pero no ha podido con la presión de la Champions. Una experiencia que probablemente hará que pueda con ella en la próxima edición.  Aún así, el extiásico plan, de momento, funciona.

Funciona porque pasan los minutos con el cero en el marcador y, hacia el 60, sale Raúl García y la grada blanca tiembla, grita y se descontrola. Y eso se trasmite al campo. Y todos se agitan con razón. No porque el navarro sea la bomba técnicamente sino porque es la bomba a secas. Simeone lo saca por eso, porque rompe la concentración de extraños y de propios, y la dinámica cambia. Y de repente Arda se siente libre y empieza a jugar al fútbol, y Koke combina con él y Mandzu se acerca a la portería. Llegan las jugadas, las combinaciones y la ansiedad en el rival. El partido se abre y el Atleti está, por fin, cómodo. Son nuestros mejores momentos. El plan funciona y ahora sí fluye con el brillo de una tierra seca recién regada. Hasta que el éxtasis deslumbra al genio y Arda comete la falta que lo estropea todo, que derrumba ese plan milimétrico, ese que pretendía sacar el máximo provecho de tan poco. Ese plan tan legítimo como justo es decir que colgaba de un hilo: el hilo que sujetaba el brazo del árbitro al sacar la segunda amarilla. El hilo que Arda Turán, consciente de que su plantillazo dinamitaba el plan, intentó cortar bajando el brazo del colegiado que sujetaba la tarjeta como si así fuera a impedir su inminente expulsión. Se puede decir que fue riguroso, y lo fue a tenor de otras jugadas semejantes que no fueron amonestadas, entre ellas una docena de codazos de uno y otro lado. Pero esa acción reglamentariamente se puede sancionar como tarjeta amarilla y en cualquier caso quejarse del árbitro es buscar una excusa que nos apartaría de la realidad: ¿no se pudo hacer más en este partido?

En estos años cholistas hemos visto jugar al Atleti de distintas formas ante el Real Madrid y el Barça. En ocasiones hemos realizado grandes partidos presionando muy arriba y disputando el balón. Otras veces resulta plenamente justificado un planteamiento defensivo ante un rival superior en plantilla o en dinámica de juego. En una eliminatoria hay que jugar con los resultados pero ante un Real Madrid con bajas importantes y una incapacidad manifiesta para vencernos en los últimos partidos el equipo tardó demasiado en buscar la iniciativa. Una expulsión fue determinante para caer en cuartos, sí, pero el Atleti no se ha merecido pasar a semifinales. No ha hecho nada para ello y eso no es culpa del árbitro. Es culpa del planteamiento de Simeone, así de claro hay que decirlo. Si en la primera parte de la ida es verdad que el Atleti no pudo hacer mucho más que defenderse ante un equipo muy superior, hoy el Atleti sí podía haber dado un paso más por disputarle el balón. Recuerden la actuación del Schalke 04 en este mismo campo hace no tanto. Nosotros nos lo jugamos todo a una mano y nos salió una carta imposible de remontar.

Insisto, no hay que lamentarse del arbitraje y mucho menos del minuto 87 en que Chicharito nos metió el gol. Afortunadamente fue así. Si hubiéramos aguantado hasta la prórroga probablemente nos hubieran hecho un roto, una goleada en esa media hora con diez jugadores y Mandzu lesionado arrastrándose por el campo. Demasiadas similitudes con Lisboa. Tampoco hay que lamentarse demasiado. Hemos realizado un buen papel en Champions. Se ha caído con dignidad, aunque se debía de haber hecho mejor. No olvidemos que Simeone es el que nos ha llevado hasta aquí, entre los ocho mejores de Europa, a las finales de Champions, el que ha invertido la tendencia de años sin ganar al Madrid a que ahora sean ellos los que sufren para ganarnos. Es duro que nos haya tocado dos años seguidos en esta competición pero ahora hay que  olvidarlo y concentrarse en quedar terceros y quién sabe si segundos. Está al alcance. El año que viene más y la venganza siempre llega.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés.