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29 ago 2011

Forlán, ¡uruguayo!, mi mercenario favorito

#Atleti La foto que ilustra este artículo fue tomada a finales de julio, en pretemporada. En plena depresión postkun, las camisetas de Forlán tomaban nuevo auge. El jugador que terminaba la última temporada silbado e insultado comenzaba la nueva casi como la única referencia de la grada. Atrás quedaban, olvidados, los gestos despectivos del charrúa a los aficionados, las disputas con el entrenador que perjudicaron al equipo y bajaron su rendimiento a cotas inaceptables, las declaraciones de amor... a su único equipo del alma, el Peñarol de Montevideo. La memoria del aficionado es voluble, fácilmente influenciable, con gran tendencia al romanticismo y a la añoranza.

La mía también, por supuesto, y a pesar de todo lo ocurrido en la pasada campaña adoro al uruguayo a mi manera. "Mi mercenario favorito", así me harto de llamarle, con todo mi cariño, en este blog desde hace tiempo y no todos los lectores lo comprenden; mi romanticismo nunca puede del todo con mi memoria. La expresión no es peyorativa, insisto, adoro a Forlán, pero en su justa medida, sin pasarse. "Me voy siendo hincha del Atlético", ha declarado. Yo no me acabo de creer del todo sus palabras. Nunca dijo serlo cuando era jugador atlético y la gente lo demandaba, incluso lo necesitaba. Pero eso me da igual, Ben Barek tampoco fue nunca hincha del Atleti y ahí está como uno de los grandes mitos de nuestra historia.
Yo de Forlán recordaré sus goles, los títulos que nos dio, esa dupla mágica que formó con el Kun Agüero, una de las mejores del mundo de la década, esa delantera que completó con Simao y Maxi y que no pudo ganar nada más porque el resto del equipo eran unos mantas. Las chicas recordarán además sus abdominales. Me basta con eso, me sobra, es más de lo que nos han dado unos doscientos jugadores de los que han pasado en los últimos años por aquí. Siempre estará en nuestra memoria y siempre estaremos agradecidos. Y él también debería estar agradecido al Atleti por muchas razones. No sólo porque es aquí donde ha conseguido una de sus botas de oro y sus dos títulos europeos. Salvo en su país en ningún otro sitio tantas gargantas han gritado al unísono y con tanta pasión ¡uruguayo, uruguayo!

26 ago 2010

Ser o no ser, esta es la cuestión

No somos favoritos. Por no ser, a veces ni somos, por lo menos si vemos la información del Atleti en algunas cadenas de televisión. Pero estamos ahí, disputando la Supercopa de Europa, así que conviene ser prácticos y razonables.


Ser o no favorito no determina en nada el resultado, y menos con el Atlético de Madrid de por medio, pero en general los aficionados respiramos más tranquilos si salimos como teóricos perdedores. Mayor será la alegría si ganamos.
Por otro lado, la Supercopa es el final de la campaña pasada o el comienzo de la que viene, según convenga. Ganar mañana es la mejor manera de empezar la temporada. Perder con el Inter de Milán no sería una tragedia. Se trata entonces simplemente del cierrre de la exitosa pasada campaña.
Con el objetivo prioritario de entrar en Champions League, este año necesitamos ser regulares y empezar bien unos partidos muy difíciles, así que, pase lo que pase mañana, la grada y el club en general deberían evitar la histeria del comienzo de la temporada pasada cuando desde el principio se nos bajaron los humos que habíamos acumulado en una pretemporada llena de victorias.
Así que disfrutemos de estar en lo más alto. Es nuestra tercera final en un año y si la ganamos, todos a celebrarlo a lo grande y a ser la envidia de los vecinos. Puesto que la fuente de Neptuno no pide derechos de imagen esta vez es posible que hasta Telemadrid nos haga un reportaje.