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16 oct 2017

Más pitos a Piqué que a Cristiano en el Metropolitano

El Metropolitano ya tiene un nuevo hito con pinta de perdurar. El del jugador más pitado del nuevo coliseo: Piqué. Dudo que semejante honor se lo arrebaten Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos, perdónenme el vaticinio. Y lo curioso es que la pitada no responde a una rivalidad deportiva sino que es la respuesta al ejercicio de la libertad de expresión del jugador y su opción por el derecho a decidir, quizás, por la independencia de Cataluña. No fueron todos pero sí fueron muchos los aficionados que decidieron seguir la corriente y por tanto el Metropolitano no se ha diferenciado de otros campos de España; no se ha diferenciado del Santiago Bernabéu. Podríamos haber sido diferentes y no haber seguido la corriente, ya que estamos orgullosos como afición de diferenciarnos de los que eligen lo fácil, lo simple, lo común, lo vulgar; vaya lo que, con perdón, pensamos que representa el Real Madrid. Pero en esto no hemos sido diferentes y nos hemos sumado a la pitada al diferente que abre la boca y expresa en público lo que quiere aunque no sea del gusto de la mayoría y le genere antipatía. Ay del día que seamos nosotros los que expresemos algo que no guste a los demás, pero bien, estamos en nuestro derecho y vamos y pitamos, como hacen los demás, como hacen los vikingos.


Y lo hacemos con decidido fervor porque la pitada no se limitó a los primeros toques de balón de Piqué en el partido, ni a algún gesto chulesco de parte del jugador o a algún error que pudiera ser objeto de mofa o reprimenda en orden a minar su moral. Que todo eso podría tener su gracia. No. Los pitos duraron todo el partido, en cada toque de balón acompañados, según quién, por insultos y expresiones xenófobas extensibles a cualquier ciudadano de ese trozo de España habitado por españoles, llamado Cataluña.

El asunto, más allá de las consideraciones políticas que quiera hacer cada cual y que a cada cual compete si gusta de mezclar fútbol y política (cosa que generalmente se denuncia cuando la hacen en Barcelona), no deja de llamar la atención por la virulencia con que se desarrolló.  A un servidor al menos le extraña que en un estadio de fútbol poblado de atléticos de los que se puede decir que en cada uno de ellos, en mayor o menor medida, habita un antimadridista, se pite más a Piqué que a Cristiano, por poner un ejemplo. Porque al portugués, a quien se le tiene una manía tanto deportiva como personal considerable (y añadiría que justificada y merecida), o a Sergio Ramos,  que como el anterior, nos han amargado los que iban a ser los mejores momentos de nuestras vidas, no se les ha pitado en el Calderón tanto como a Piqué. Por lo menos no se les ha pitado así un partido entero sin parar.


En fin, lo mismo a partir de ahora la afición del Metropolitano se pone las pilas y pensando en socavar la moral de Cristiano o de Ramos, les revientan los tímpanos en cada toque de balón. O lo mismo a Ramos no porque como diría Rajoy es “español y mucho español”, y lo demuestra en sus declaraciones públicas, y eso está ahora por encima de todo, incluso de un título de Champions (¡Démosle un aplauso, pues!). Puede que esto no sea más que un reflejo de lo que pasa en la sociedad. Nadie va a organizar una deportiva pitada contra los trabajos precarios, contra la no devolución del rescate bancario, la amnistía fiscal, la corrupción o los recortes en brigadas antiincendios que facilitan que los bosques de España (ay, pobre España) desaparezcan poco a poco. Ahora, por lo visto, que a nadie se le ocurra decir “vull votar”, que se las verá con el Metropolitano. 

Lo hablamos en el twitter de SomosAtleti.

18 sept 2017

La placa y la caca


La placa de Hugo Sánchez, atacada

¿Es usted de los que coge caca de caballo de los alrededores y la coloca sobre una brillante placa dedicada las leyendas del Atleti? ¿De los que escupe, tira desperdicios, colillas, latas, vasos… vaya, mierda en general ensuciando un espacio a estrenar en el histórico día de fiesta de todos los Atléticos? Enhorabuena. Ha logrado su momento de efímera y anónima gloria en esos medios de comunicación pendientes de encontrar un borrón en un día fantástico. No lo encontraron en el resultado del partido; no lo encontraron en el funcionamiento general del estadio; no lo encontraron en la espectacular fiesta de inauguración; no lo encontraron en el comportamiento de los aficionados… Salvo en lo referente a la placa de Hugo Sánchez.


Le imagino, anónimo atlético de pro, cargando no sé muy bien de qué manera con la caca recién excretada, aún humeante, de los caballos policiales. Imagino que tal hazaña le hará creerse el más osado y el mejor de los atléticos. Le imagino haciéndoselo saber así a sus íntimos: “¡cogí la caca y la esparcí por la placa!”. Y ellos aplaudirán, como han aplaudido su iniciativa y han colaborado con sus propias aportaciones a ensuciar la placa otros valientes atléticos. ¡Puro “coraje y corazón”! como reza el lema en el que muchos atléticos nos fotografiamos justo al lado.

Confío en que la respuesta general desde dentro de la afición a este lamentable y asqueroso hecho no sea el exculpatorio “se veía venir” o “esto pasa por haberla puesto” que se lee de forma casi unánime (junto a muestras de apoyo) en las redes sociales.  Prácticamente ni una condena al acto vandálico contra una placa que conmemora el trabajo realizado por un jugador que fue “pichichi” con el Atleti y le dio una Copa del Rey con sus dos goles en la final contra el Athletic de Bilbao, independientemente de lo que fuera su historia posterior con el Real Madrid. ¿En qué lugar nos deja como afición consentir ese tipo de actitudes?

Una actitud que contrasta especialmente con la respuesta del afectado. A la mierda y al desprecio, Hugo Sánchez ha contestado con un respetuoso, cariñoso y ejemplar tuit, acompañado de la foto de uno de sus goles de rojiblanco: "Felicidades Atlético por el nuevo estadio Metropolitano. Nuevas metas, nuevo camino, nuevo destino, siempre orgulloso y siempre grande". El Kun Agüero, otro de los “ensuciados” en el Paseo de las Leyendas, se adelantó a la inauguración con otro recuerdo a la hinchada: “Lo mejor para toda la gente del Atleti en su nuevo estadio Metropolitano. Que sigan haciendo historia como en el Calderón.”



No hace falta que todos y cada uno de nosotros los tengamos en nuestro santoral, faltaría más, pero el mínimo respeto debería caracterizarnos como afición. Aquí ya hemos comentado que el club podía haber hecho mejor la selección de las Leyendas y que se han cometido injusticias. Pero no se trata de eso. Se trata de saber qué tipo de afición somos, de si ésta es la mejor forma de expresarnos y de si queríamos ensuciar el estreno del Metropolitano con mierda de caballo.

Lo comentamos aquí o en el twitter de SomosAtleti.