28 mar. 2010

Con muy poco al Bernabéu

Con una defensa que vuelve a regalar, una delantera desaparecida, una intensidad bajo mínimos y la mala suerte de las lesiones, lo raro es que hayamos terminado con un resultado digno dentro de la derrota.
Comentábamos en la última entrada la necesidad de ir al Bernabéu con todo si no queríamos salir derrotados e incluso humillados ante un Real Madrid en racha que este año opta claramente por llevarse la Liga. Necesitábamos más de este equipo pero a pesar de un buen comienzo ha faltado mucha, mucha intensidad, algo que también venimos comentando días atrás. A esto, que se puede explicar por el cansancio del equipo, hay que sumarle unos fallos defensivos que habíamos aprendido a superar últimamente. Han sido varios pero el fallo que ha costado el gol de Higuaín, la indecisión entre Tiago y Assunçao, lo resume todo.
La suerte tampoco nos ha acompañado. La lesión de Valera ha restado parte del peligro que el Atleti llevaba en ataque. Clama al cielo que cada vez que Valera empieza a demostrar de lo que es capaz se lesiona. Que el siguiente lesionado sea un Reyes en racha (vaya golazo por cierto) tampoco ha facilitado las cosas.
Y por último la delantera. El Kun ha estado muy solo y sin la chispa de otros días. Y está solo porque Forlán ni está ni se le espera. Hoy tenía la oportunidad de disculparse de la afición siendo decisivo contra el Madrid. Pero no. Hay una diferencia importante entre dos jugadores como Forlán y Reyes. El primero quiere vivir de lo que hizo en el pasado. Vivir cobrando más que el año pasado, por cierto. Y pide silencio a la grada. Reyes ha aguantado más pitos e insultos de los que cualquiera podría. Ha estado callado y se ha reivindicado con juego y con algo que este año no hemos visto a Forlán: amor a los colores. Sí, como suena. Un sevillano ex madridista besando el escudo y enseñando a su hijo con una camiseta del Atleti.
Forlán no ha entendido una cosa. Por muy bota de oro que sea, en este equipo no hay nadie que esté por encima de la institución y su afición. Hace falta muy poco para arrancar ovaciones en el Calderón: un poco más de actitud y humildad. La afición está deseando tener motivos para reconciliarse con él.