17 ene. 2010

De Ibras y Tiagos


El chaval se volvío loco. Siguió la jugada de forma solidaria, aunque el protagonista no fuera él sino Aguero. Eso es propio de un futbolista con instinto y con ganas. Como siguió la jugada, se encontró con un rechace furtivo, y lo remató como si fuera el disparo de toda una vida. A la pelota le costó entrar, como si no estuviera convencida de tener que hacerlo. Pero fue el tercero del Atleti. Ibrahima corrió y corrió hacia el banquillo. Estaba fuera de sí. Se quitó la camiseta y se golpeó el pecho con el puño.

Ibrahima es el espíritu. Es lo que nos gusta ver. No es cuestión de dejar la responsabilidad del equipo a los canteranos. La responsabilidad la tienen que asumir otros. Pero casos como el de este muchacho del filial nos muestran el camino. Al menos, una parte del camino.

Y con un poco de suerte, otra parte del camino deben ser Tiago y Salvio. El portugués júgó sólo veinte minutos. Pero lo hizo todo bien. Fácil en el pase, atinado en la colocación, sosegado ante la presión, y con llegada. Bien. Habrá que ver algo más en los próximos partidos, pero ofrece aspecto de futbolista que sabe hacer su trabajo, y que tiene un cuentakilómetros con historia.

Tan es así que, desde que se anunció que venía Tiago, Raúl García es otro. Casualidad o no, el caso es que Raúl ha encadenado varios partidos buenos, y en todos ha ganado el Atleti. ¿Es necesario fichar para que los que estaban espabilen?

Espabilar, han espabilado. Pero apenas hemos iniciado el despegue, porque el Sporting se ha ido sin los puntos, pero en algunas fases del partido nos ha dado un repaso. Hemos recuperado la pegada. Esa es la buena noticia. Nos falta crear juego. Quizá Tiago nos ayude.

El dato: No hace falta repasar las crónicas de los partidos de esta temporada. Sólo con usar la memoria recordaremos la cantidad de puntos que hemos perdido por penaltis absurdos. Hoy hemos cometido otro, del todo innecesario. Y se demuestra, otra vez, que Asenjo está lejos todavía de ser un buen portero. Lo conseguirá, pero tiene que aprender a salir cuando debe, y a quedarse en la portería cuando eso es lo que toca. Esta parte de la lección no la ha aprendido todavía.

El recuerdo: Hace una semana pedíamos once jabatos para levantar la eliminatoria frente al Recreativo. Y tuvimos once jabatos. Es la hora de repetir ante el Celta, porque la Copa, ahora sí, es un objetivo.