15 ene. 2010

Crimen sin castigo


Lo retrató a la perfección Woody Allen en su espléndida "Match Point". Un crimen puede salir impune si el azar juega a favor del criminal. Todo depende, en ocasiones, de una insignificante brizna de suerte, la que hace que una bola de tenis estrellada contra el filo de la red caiga a un lado u otro de la pista. Esta vez el tenista afortunado fue el Atleti, y con él Assunçao.
Colar por toda la escuadra una falta no es cuestión de azar, sino de calidad, la que atesora Simao en sus botas. Aun así la suerte no es del todo ajena a un buen tiro a puerta. El Atleti le debe mucho a ese golazo de Simao (pasar a cuartos y elevar la moral de la tropa), pero Assunçao le debe una de las gordas a su compatriota. Siguiendo con el símil del filme de Allen, el "criminal" Assunçao, con su regate absurdo en el área y su innecesaria expulsión, puede salir de momento impune del crimen gracias al golpe de suerte hecho obra de arte en los pies de Simao. Ha tenido mucha fortuna porque no siempre que el Atleti juega en el filo de la red la pelota cae de nuestra parte, mas bien al contrario. A falta de talento, viva la suerte.
Con todo, el protagonista de la película, como el protagonista de "Crimen y Castigo" de Dostoievski (de la que bebe Allen) no salen impunes al final. Veremos si Quique y el Calderón olvidan el imperdonable error de Assunçao, si el suyo va a ser un crimen sin castigo.