9 ene. 2010

Como un perro verde


Cuando le ofrecieron ser entrenador del Atleti, Quique sabía que se metía en un problema, pero no era consciente de cuánto. Nosotros, los atléticos, sí que lo sabíamos, porque conocemos bien lo que ocurre en nuestro club, y cómo es nuestro club. Nadie que no lo haya vivido día a día durante años lo puede conocer ni comprender tan bien como los atléticos.

Resultaba conmovedor escuchar a Quique tras el partido con el Recreativo de Huelva. Estaba desolado cuando compareció ante los periodistas. Y dijo algo que refleja bien lo ignorante que era de la verdad profunda que esconde el Atleti dentro de sí: "En el Atleti me están ocurriendo cosas que nunca me habían pasado". Y lo dice alguien que ha entrenado a varios equipos de primera división en España y en Portugal, y que ha sido jugador de primera categoría en equipos como el Valencia o el Real Madrid, además de la selección. Quique ha tenido experiencias de todo tipo en el mundo del fútbol, pero ninguna cosa rara es equiparable a la colección de cosas raras que le pasan al Atleti.

Este sábado hemos tenido la versión aceptable de un equipo lamentable. Por fin. A ver si dura. No sé si habrá sido la cirugía que Quique prometió ejecutar tras el disparate de la Copa del Rey en Huelva, o se tratará de una simple casualidad que se acabará en cuestión de horas. Pero, por un día, vamos a darnos un homenaje: es maravilloso ver a Forlán celebrar un gol después de tanto tiempo; es inaudito que Raúl García haya dado dos buenos pases en un solo partido; no nos han metido ningún gol; Domínguez tiene pinta de buen central; Aguero ha vuelto, aunque sólo fueran veinte minutos; y hemos ganado el partido por ¡cero a cuatro!

Es lo último que podíamos esperar después de mostrar nuestra versión patética ante el Recreativo. Pero el Atleti es más raro que un perro verde. Quique había oído algo, pero ha tenido que meterse en el vestuario del Calderón para darse cuenta de lo que eso supone cuando se trata del equipo de las rayas rojas y blancas. Confiemos en que no se contagie y nos saque de ésta. Para empezar, con una remontada ante el Recre.

La pregunta: ¿Por qué nuestros jugadores no pelean siempre los partidos? Se puede jugar mejor o peor, lo que no es tolerable es que no se pelee hasta el final. En Huelva no pelearon. En Valladolid, al menos, se ha mantenido la dignidad.

El deseo: ¿Qué tal si ante el Recre vemos saltar al cesped del Calderón a once jabatos dispuestos a luchar (jueguen mejor o peor) como si de verdad sintieran los colores del Atleti? Si es así, lo conseguiremos.

Vicente Vallés