23 oct. 2016

Perder desde un saque de banda

Simeone no encontró esta vez la solución
No mereció ganar el #Atleti en Sevilla. Quizá, tampoco perder. Pero no se puede considerar la derrota como un resultado injusto. El liderazgo queda atrás, aunque con mucho camino por delante. Se daba por seguro que transitar por el Sánchez Pizjuán no sería sencillo. Pero hay circunstancias de las que no se puede responsabilizar al rival, sino que conviene analizarlas en primera persona.

Tanto en Rostov como en Sevilla se han desperdiciado ocasiones de gol que hubieran simplificado el trabajo del equipo en ambos partidos. Y es Correa el futbolista que más ha destacado (negativamente) en esa faceta. Simeone ha tratado de convertir al argentino en jugador de 90 minutos, y no sólo de la última media hora, ámbito en el que siempre ha sido una referencia. Y en aquellos partidos en los que ha sido titular ha ofrecido trabajo, movimiento y peligro. Pero también, goles claros que terminaron por no serlo. De haber marcado en Rusia una ocasión nada más empezar el partido, el esfuerzo para ganar hubiera sido menor. De haber hecho gol en la ocasión que tuvo en el primer tiempo en Sevilla, quizá el resultado final hubiera sido otro. Aun así, Correa merece contar minutos, y no pocos, porque es una pesadilla para el rival. Sólo necesita afinar los disparos a puerta.

Las tarjetas

Se ha notado al Atleti cansado en la segunda parte (la acumulación de partidos, y los viajes largos de madrugada no ayudan), con menos capacidad de reacción de la que suele ser común, sin la chispa de otros partidos en los que hemos sabido modelar el resultado en la fase final de los partidos. Y la suma de todo eso se ha expresado de forma letal en el gol del Sevilla. Otro día no hubiéramos permitido que un inocente saque de banda en campo contrario acabe provocando nuestra derrota en tres pases.

En la parte positiva, el Atleti ha mostrado una vez más su incansable ansia por ganar cuando ha sido expulsado Koke por doble tarjeta amarilla. La primera ha sido clara. La segunda, más discutible, aunque se puede sacar. Pero aún se puede discutir más si se tiene en cuenta que la vara de medir del árbitro parecía extraviada. El defensa sevillista Mercado, por ejemplo, ha luchado con ímpetu durante todo el partido para ser expulsado. Le podían haber sacado tres o cuatro tarjetas, una de ellas cuando ya estaba amonestado, y exactamente igual que la primera de Koke: por frenar un contragolpe agarrando al rival. Pero Mercado ha podido acabar el partido y también jugará el próximo, cosa que no podrá hacer el centrocampista del Atleti.

No han sido las tarjetas, sin embargo, el motivo de la derrota. El equipo ha luchado por empatar hasta el final, pero hace falta algo más que brega y amor propio para ganar a equipos tan bien construidos como el Sevilla, que se ha mostrado hoy como un aspirante serio a luchar por los títulos. El Atleti, a pesar de la derrota, lo sigue siendo.

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