14 dic. 2016

De escudos y esencias


Nos ha tocado en Champions un equipo, el Bayer Leverkusen, que tiene lo que parece una aspirina en el escudo sin que eso le de mayor ni menor fortaleza, que sepamos, y eso que le acompañan dos bávaros leones a cada lado. Mientras, nosotros andamos soliviantados por las supuestas afrentas a la heráldica del nuestro por un gírame aquí la osa, un quítame el reborde dorado, un dejamos los colores básicos y un redondeamos por arriba para darle un toque actual y más vendible ahora que por fin se nos conoce allende los mares. A ver si con tanto bramar por la encarnación simbólica de nuestra esencia nos vamos a olvidar de repente de que la única esencia real de este club ha sido, es y debe ser siempre “ganar, ganar y ganar”. Esta sí es la frase que hay que rescatar de Luis Aragonés si hablamos de esencias, porque cuando nuestro querido mito rojiblanco dijo “usted no pise ese escudo”, no se refería tanto a su expresión física, a su dibujo, sino a lo que significa, a lo que simboliza. Vaya, que lo hubiera dicho igual si el escudo pintado en el césped hubiera sido el previsto para 2017 incluso aunque no le gustara mucho. No arriesgo demasiado al decir que él hubiera puesto mucho menos empeño en criticar el cambio de escudo que en pensar en la próxima victoria de su equipo. Es lo que ha hecho Simeone al restar toda importancia a la evolución de la insignia. Él sólo piensa en la esencia: ganar el próximo partido, que falta hace.



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Con todo, claro que el escudo es importante y claro que nos representa. Y por eso mismo, el escudo, que no deja de ser un logotipo, evoluciona y tiene que hacerlo con el correr de los tiempos como de hecho ha hecho en ya una decena de ocasiones sin que la esencia se quedara con nuestros ancestros. Cambian las banderas y los escudos de los países como el nuestro, cambia el escudo de las casas reales, como lo ha hecho el de Felipe VI, cambian los escudos de todos los clubes de fútbol y los logos de las marcas comerciales. Los equipos son ahora estas dos últimas cosas nos guste o no. El Atleti, gracias a Simeone, está en el mejor momento futbolístico de su historia y el cambio a un estadio espectacular es una oportunidad de proyectar aún más esa imagen triunfal a nivel internacional. Un escudo moderno, sencillo y más fácil de interpretar para quien no ha estado nunca en la Puerta de Sol puede acompañar este paso que nos coloque definitivamente a la altura de los más grandes de Europa. Oigan, que no han desaparecido las rayas rojiblancas, que la forma del escudo es la misma y ahí siguen las estrellas.


Yo comprendo que haya a quien pueda no gustarle el diseño escogido. También que se critique la falta de transparencia y que no se cuente con la afición, y resulta muy razonable la crítica de quienes piensan que esta decisión puede ser inoportuna porque divide a la afición y puede acabar desestabilizando al equipo. Pero conviene no llevar estos argumentos al extremo. Quizás se podría haber hecho de otra manera pero dudo que hubiera resultado más oportuna o hubiera evitado las quejas y el debate. Estamos acostumbrados a que cualquier cosa que salga de la directiva (salvo el fichaje de Simeone, que como todo el mundo sabe fue cosa de Indi, la mascota) esté mal hecho, sea una estafa a los socios, a la afición o al propio club. Muchos la consideran ilegítima y por tanto sus decisiones también lo serán. Tienen razones y argumentos para ello pero el “no a todo” deja poco margen al debate. Punto y aparte, pues.

Otra cuestión es si más allá de cómo nos caigan los gestores, la medida puede ser positiva o no y cómo reaccionar ante ella. Y francamente sorprende la reacción de algunos que claman por el cambio del actual escudo cuando llenan sus perfiles de twitter con los escudos antiguos. Por otro lado, si tanto les desagrada que se cambie el actual ¿están menospreciando los anteriores que también representaban a la entidad y fueron remplazados? Y qué me dicen de aquellos defensores de la pureza que a la vez que insultan sin pudor a los que no se unen a su cruzada, en sus web y pasquines maltratan nuestra insignia modificándola para mezclarla con símbolos nazis y guadañas. Cada uno con lo suyo, ya ven.

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#elescudonosetoca. Pues eso, a predicar con el ejemplo

Casi igual de sorprendente en este equipo, orgulloso de ser plebeyo frente al señorío impostado de la acera de enfrente, es comprobar el súbito interés de muchos por la heráldica. Inaceptable resulta, al parecer, según los repentinos expertos en la materia, que el oso mire a derechas porque eso implica aceptar derrota ante el adversario. Lo que hay que oir. Si el escudo del Atleti pertenece a la nobleza, de inmediato me borro que mi sangre es roja y blanca, pero de azul nada de nada. Por cierto, tengan cuidado por que lado entran a Sol no sea que vean a la osa por el lado equivocado y caigan desplomados.


En definitiva, seamos sensatos y flexibles. El escudo de siempre no desaparece ni se proscribe. Seguirá siendo un escudo del Atleti como lo es el de su fundación o el de las alas del Atleti de Aviación. Úsenlo, como ya hacemos con camisetas e himnos antiguos, cuando quieran. Pónganlo en su twitter, en su blog, compren esas camisetas retro que tanto se llevan en la tienda del Atleti o en las páginas chinas. Del mismo modo no hace falta que llamen Wanda al estadio, que nadie se lo va a reprochar. Llámenlo Metropolitano o Nuevo Metropolitano, que así se le llamará además de forma oficial cuando juguemos en Champions porque la normativa de la UEFA no admite nombres comerciales. Si se niega a admitir lo de Wanda siempre puede colaborar, en contraprestación, con diez millones anuales para poder seguir haciendo fichajes o evitar el exilio de jugadores. Y por lo demás abran la mente y dejen que el nuevo escudo les vaya entrando poco a poco por los ojos acorde a la modernidad del nuevo estadio y de la expansión internacional del club. Y en vez de enrarecer el ambiente con protestas en los partidos, centrémonos en animar para que un cambio a mejor se haga realidad. Es una sugerencia pero siempre es más fácil indignarse en twitter y seguir a la turba vociferante en el Calderón.

Conversamos en los comentarios y en el twitter de SomosAtleti y del autor del artículo, José Vallés.