30 ene. 2016

Una derrota demasiado cara

Agusto, lesión en la rodilla. Foto:Ángel Rodríguez/clubatleticodemadrid.com

No se le puede echar en cara al Atleti no haber hecho lo necesario para ganar al Barça. Lo ha intentado con presión, buen juego, intensidad y ha gozado de ocasiones, las mejores del partido. Le ha sobrado dureza en dos acciones, le ha faltado suerte en las oportunidades y no ha estado fino en la defensa del segundo gol culé, perfectamente evitable quizás si no estuviéramos hablando de los mejores delanteros del mundo. En el Camp Nou se ha visto a un Atleti muy digno, capaz de encerrar al Barça en su campo hasta adelantarse en el marcador. Hemos jugado mejor que ellos durante parte del encuentro, incluso en inferioridad numérica, y hemos resistido con opciones de empatar hasta el final con sólo nueve jugadores en un campo enorme ante magos del primer toque y la precisión. Y esta vez la hierba estaba "fetén". Las dos expulsiones de Filipe y Godín, sobre las que poco se puede objetar y la desgraciada lesión de Augusto añaden un precio excesivamente caro a una derrota que nos aleja momentáneamente del liderato.


Los que esperaban un Atleti encerrado atrás se equivocaron. El Atleti salió presionando arrriba. El Málaga tuvo éxito en esta estrategia que ya había puesto en práctica el Atleti en alguna ocasión contra el Barça y más con Mascherano como acompañante de Piqué. No fueron capaces de darle una salida al balón ante la presión rojiblanca, con Koke, Saúl, Carrasco, Gabi y Augusto al quite. Fue Saúl (cada día mejor), que ya había estado a punto de marcar en un disparo desde fuera del área que Bravo sacó a mano cambiada, el que cabalgó por la banda para centrar a Koke, quien remató a gol completamente libre de marca. El Atleti sacaba premio a su valentía y a su buen juego. 

Era el minuto 9 y el Atleti siguió presionando y generando ocasiones hasta que en el 25 el Barça ya era dominador absoluto con el Atleti encerrado atrás. Volvíamos a ver la situación más temida. Los jugones del Barça cercando el área hasta que en el 29 llegó la combinación con la que Messi empataba el partido. Era el segundo disparo a puerta del Barça. Sólo siete minutos después, Luis Suárez se quitaba de en medio con demasiada facilidad a su compatriota Giménez para batir a Oblak entre las piernas.

Al filo del descanso, sin necesidad alguna, Filipe Luis disparó al pie del equipo con una plancha en la rodilla de Messi. Expulsión que dejó al equipo con diez y la moral muy tocada. Aún así el equipo sorprendería a la salida en la segunda parte. 

Con uno menos el Atleti fue mejor en la reanudación. Salió presionando y al ataque ante un Barça sorprendido que no encontraba el camino hacia la portería de Oblak. Colocados con dos filas de cuatro y Griezmann en punta se generaron oportunidades y se cerraron bien los espacios. El francés pudo empatar en una ocasión clarísima que sacó Bravo casi sin querer. Augusto estuvo enorme hasta que se lesionó. Carrasco y sus regates fueron un dolor de muelas para la defensa del Barça. Pero la expulsión de Godín en una entrada a Luis Suárez cuando se iba al córner noqueó al equipo definitivamente. Aún así el Barça no pudo encontrar el tercer gol de la tranquilidad y el Atleti siguió intentándolo con Carrasco en punta por si podía lanzar alguna carrera y pendientes de que sonara la flauta en alguna jugada a balón parado. Giménez se sumó a la delantera y hasta Oblak corrió a rematar una falta. Todo en vano. Volaron los puntos y el próximo partido (quizás más) el Atleti tendrá que jugar con una defensa inédita, porque Juanfran también sale sancionado por acumulación de tarjetas. Lo mejor, la buena sensación que ha dejado el juego del equipo.

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