22 dic. 2014

Griezmann triunfa en la batalla

Ya no es partido a partido sino batalla a batalla. El Atleti de Simeone es víctima de su estrategia y de su fama, especialmente de la exagerada. Ningún equipo sale al campo tan motivado e intenso como contra el Atleti. Intensidad contra intensidad y al borde del reglamento si puede ser. De modo que se juega así, en ese tablero y no siempre por voluntad propia, sino precisamente por la ajena. Ahora, puestos en faena el mono de trabajo siempre lo llevan puestos los del Cholo, lo que pasa es que este año se intenta apostar por otra cosa, por más juego y más toque, y no hay manera, oiga.

De modo que el Athletic salió al campo en la primera parte como alma que lleva al diablo, como ya nos gustaría a todos ver a los leones hacer contra el Real Madrid, por ejemplo, o como a su afición les hubiera gustado verles en San Mamés el último partido, contra el Córdoba (0-1) y no hicieron. Pero vaya, que salieron así contra el Atleti y no hay que quejarse porque así es como tiene que ser y nos gusta. Intensidad, lucha, presión en todas las líneas. Gabi y Tiago no daban abasto no para tocar el balón sino para mirar por dónde iba. La zaga rojiblanca se encomendó a Giménez, que empieza a competir con Godín por el título de emperador. Es cuestión de tiempo y tiene mucho.El Athletic llegó apenas dos veces a puerta pero dominó toda la primera parte. Una de esas ocasiones resultó ser gol. De cabeza, a balón parado. Ya saben que si ese tipo de suerte la celebran los demás no surgen comentarios despectivos.

Con ese merecido resultado, algún pique sobre el campo y algunos manotazos al aire se llegó al descanso. Se presumía que el Atleti haría algún cambio pero para entonces surgían las dudas sobre la efectividad de Griezmann arriba ante la ausencia del trabajador (y goleador) Mandzukic, y el agujero que suponía la ausencia de Koke y sus kilómetros recorridos a diario en el centro del campo. Con esas dudas salieron los mismos al terreno de juego, eso sí, con alguna inyección de moral añadida y la voluntad de no dejarse comer el terreno como en la primera parte. Y el Athletic volvió a recordar viejos fantasmas.

A los treinta segundos los de gris (el Atleti estrenó la tan "querida" por todos segunda equipación) trenzaron una jugada en la que participaron seis jugadores al primer toque y que acabó en un balón al área rematada de forma incontestable por Griezmann. Jugadón de clase que confirmaba que el Atleti prefería el toque a la batalla pero tuvo que esperar a encontrarse a los bilbaínos empanados, recién botado el balón tras el descanso, para poder ejercer. Se iniciaba una remontada marca de la casa y muestra del carácter de este equipo. Unos minutos después el árbitro pitó penalti sobre Tiago en una jugada donde los que saben de esto casi ven agresión del portugués y yo sólo veo un penalti involuntario, pero penalti. Debe ser que el atacante tiene que retirar ahora su pierna cuando va en carrera lanzada para no tropezar con el defensa que se interpone en su camino cuando va a disparar a gol. Pero lo dicho, otros saben más que yo. El caso es que Raúl García fue el inesperado lanzador de la pena máxima (aquí cada día ejecuta uno). 

Con el dos a uno el Athletic redobló la presión sobre el área del Atleti. También la fiereza de la batalla que incluyó nuevas variantes como planchas, clavada de tacos en la rodilla (un angelito Muniain), etc, Giménez y Godín cerraron bien las acometidas aéreas sobre Aduriz. La solución al acoso se encontró en un viejo aliado, el contraataque, perfecto para Griezmann, que hizo de la eficacia su mejor arma en el partido de hoy. El tercero nació en un balón rebañado con arte infinito por Arda. Se fue con él dejando atrás a sus rivales, se lo cedió a Gabi y este se lo pasó al francés para rematar solo ante Iraizoz. Luego llegaría el cuarto en una jugada con Raúl García que acabó rematando nuevamente él, en fuera de juego que no vio el linier. Triplete de Griezmann que tras una mala primera parte encontró el camino en la segunda.

El Athletic volvió a verse con cuatro goles en contra ante el Atlético de Madrid y preguntándose qué había hecho mal y el Atleti terminó el partido con sus jugadores exultantes y celebrando una victoria más sufrida que lo que indica el marcador porque fue una verdadera lucha de gladiadores. Siqueira casi pierde una oreja rebanada por un taco, Godín con la nariz rota por el brazo de Giménez en el empeño de ambos por cerrar todos los espacios aéreos, por no hablar de los manotazos y golpes varios que se llevaron jugadores de uno y otro equipo. En esta batalla salió ganador el Atleti, pero la remontada partió de jugadas de habilidad y clase, el fútbol que propuso el Atleti para salir del letargo en el que el tenso escenario de la primera parte le había sumido.

Termina el año con victoria y los del Cholo se sacuden el miedo a una derrota que se vislumbraba en los primeros 45 minutos y podía haber minado la confianza del equipo más allá de sus opciones ligueras. Empezábamos a pensar que el Atleti se había vuelto blando pero no. Es una roca y los chicos, unos gladiadores.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés