29 ago. 2013

Clase y coraje sobre césped recién cortado

El #Atleti mereció el triunfo. Foto: FC. Barcelona
La mesa estaba servida y el menú era exótico. En la final de la Supercopa se había colado un extraño, un ingrediente no previsto (ni deseado) por los organizadores del evento futbolístico/televisivo del mes de agosto que esperan un Real Madrid-Barça en toda regla, pese a lo cual ambos partidos, en horario vampiro, han conseguido niveles de audiencia más que destacados. Pero lo que menos esperaba nadie es que ese usurpador fuera a poner en aprietos el palmarés de un torneo llamado por los millones a tener como mucho dos nombres.

En el partido de ida en el Vicente Calderón (que molestia, oyes) el Barça, según ha trascendido públicamente, jugó en un campo hostil, una especie de prado para pastar por el que para su desgracia ninguna vaca fue a recortar ni ningún campesino a segar. Para colmo en Madrid dio por no llover ese día y, claro, en tales condiciones la práctica del fútbol samba del Barça era imposible. Para más inri, algunos jugadores, uruguayos o peor, conspiraban entre sí para generar lesiones al contrario por la práctica del vudú y haciendo así (ciérrese el puño a la vez que se mueve en un golpe seco el brazo hacia delante, pero no lo practiquen delante de los niños, por si las moscas).

De modo que viendo que con su habitual y mundialmente conocida práctica futbolística de dominio y control del juego no consiguieron superar ni en el marcador ni en el juego mismo al Atlético de Madrid (uy, he mencionado al otro equipo, perdonen), el Barça preparó para el segundo encuentro (que pesadez, oyes) un par de tácticas infalibles con las que el reto sería coser y cantar. A saber: pasar la segadora para reducir el césped un par de milímetros respecto al anterior partido (ahora sí que sí, se van a enterar estos del Atleti); mojar el suelo (tomaaaaaaa); y las archiconocidas presión al árbitro durante la semana y durante eljuego y cómo no, sacar todo el millonario arsenal.

A diferencia del primer partido, en este segundo si se pudo ver a Messi y Neymar juntos. El argentino, desde que se sabe que defraudó a Hacienda, como que no oculta sus malas pulgas. Se tira, protesta sin parar... se parece cada vez más a Cristiano Ronaldo, y los árbitros actúan como si fuera tal. Le hagan falta o no pitan, de modo que al final recibe de verdad por todos los lados ya que se las van a pitar de todas formas... Salga quien salga al campo, tiene el Barça un equipazo tal, que puede permitirse el lujo de dejar en el banquillo a Iniesta y Pedro y uno piensa que es imposible mejorar la alineación que sacó Tata Martino al inicio del encuentro. Y aún así, con ese equipazo y con el césped a su entero, placentero y exquisito gusto, el Atleti jugó como quiso. Es más, con un 79% de posesión del Barça en la primera mitad, fue el Atleti el que llegó a puerta más veces y con más peligro. Puro cholismo hecho realidad con la salvedad de que esta vez no se metió el merecido gol. En el 34 y en el 41 Koke y Arda estuvieron a punto de batir a Valdés y esta última jugada tuvo la virtud de dejar en ridículo cualquier argumento blaugrana porque con el césped mojado y todo, los Turan y compañía hicieron una jugada combinativa espectacular que el equipo técnico del Barça va a tardar días en analizar. Mientras, Curtois no recibió ni un sólo tiro entre los tres palos pero eso sí, los jugadores del Barça reclamaban cada falta como fieras, todos en bloque. Es una táctica que puso en marcha el Madrid y le funciona tan bien que ahora la copia el Barça con el mismo éxito.

El Atleti había aguantado un partido y medio vivo y coleando contra pronóstico pero tenía el marcador en contra por el valor de los goles en campo contrario así que en la segunda parte adelantó líneas y dejó de ceder terreno al Barça. De confiarlo todo a un contraataque exitoso, buscó el balón y la jugada. Redujo el dominio del Barça y obsequió con buenos momentos de fútbol a costa de abrir huecos al contrario. Aún así las mejores oportunidades siguieron siendo del Atleti  pero otra vez Valdés evitó el tanto cantado de Villa en el 56. Valdés, que a todas luces es el mejor portero español desde hace unos años, es el verdadero ganador de esta Supercopa para el Barça, porque él sólo ha desbaratado el plan de Simeone que consistía en mantener la puerta a cero con el exitoso entramado defensivo que había montado y cerrar el partido con un golito. Se hubiera podido intentar en los últimos 10 minutos pero entonces un linier decidió expulsar a Filipe Luis por un rifirrafe con Alves. A estas horas  no sabemos si echó a cara o cruz el nombre del expulsado. Godín, que no consideró justo el desenlace, decidió por su cuenta, dejarle a Alves un recuerdo en su espalda momentos después.

Con el Atleti desarmado, llegó un discutible penalti a Pedro que Messi ejecutó sobre el larguero. Quiso la fortuna que siendo el Barça campeón, quedara en el recuerdo que el multimillonario equipo de Barcelona, el de los Messis, Iniestas, Neymars, Cescs, Piqués, Shaquiras (ah no, que ella no juega), acabó pidiendo la hora sobre su césped recién cortado y regado. No sólo no fue capaz de ganar ninguno de los dos partidos de la final al Atleti, sino que no mereció ganar ninguno de los partidos, ni mereció ganar el trofeo. Aunque eso no es mucho consuelo, a los atléticos sí que nos sirve saber que de los tres últimos partidos jugados contra los dos grandes, hemos ganado uno y empatado dos. Ahora que vengan Bale y Cristiano, que creo que Simeone ya le ha echado el ojo a esa manera tan desenvuelta de jugar de Ancelloti sin doble pivote. ¡Menuda osadía!

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés