18 jun. 2013

El Atleti juega con fuego con Óliver

El #Atleti juega con el futuro de Óliver. Foto: Club Atlético de Madrid
El Atlético de Madrid ha cedido temporalmente un porcentaje de entre el 20% y el 25% de un hipotético futuro traspaso de Óliver Torres al fondo de inversión Quality, asesorado por Jorge Mendes, una operación destinada a obtener ahora 5 millones de euros de este fondo para lo que sea a cambio de ofrecer al chaval como aval de que ese dinero se devolverá en el futuro. Como todo aval, si no se devuelve se perderá definitivamente la propiedad de ese 25%. Por otro lado, si en este tiempo se rechaza una oferta millonaria (al tiempo) por el jugador habrá que compensar al inversor por lo que pierde.

La información la revelan J. Amaro y A. R. Barbero en Marca, a quienes cabe felicitar, pues si muchas veces se critica la connivencia de los diarios deportivos con la dirigencia del club, también es justo resaltar cuando aciertan de pleno desvelando una noticia que golpea en plena línea de flotación del alma colchonera y deja al descubierto una práctica que pone en entredicho la gestión hacia el futuro que se espera de la dirección del club.

Este tipo de chanchullos propios del fútbol moderno parecen ser habituales por lo menos entre los equipos que no aspiramos a ganar la Liga a medio plazo. El Atleti se agarra a ellos porque los bancos no abren el grifo del crédito y como medio para obtener financiación. La cantera, su proyección, su futuro, se hipoteca para pagar los lujos que necesitamos para mantenernos arriba en el presente. No hay dinero en la caja porque, entre otras cosas, durante años la gestión fue desastrosa y la deuda con Hacienda y la Seguridad Social ahoga. Ese es el presente y lo sabemos, pero cuando escuchamos que el Atleti el año pasado sólo se gastó 1 millón de euros en fichajes y cuando asumimos, jodidos pero resignados, que no podemos (ni debemos) pagar salarios de 14 millones a las estrellas, creemos que ahora se empiezan a hacer las cosas con algo más de responsabilidad pensando en que en el futuro podremos funcionar sin los lastres que tenemos ahora.

Pero esta noticia pone una duda más que razonable en esa teoría porque resulta que estamos hipotecando el futuro, lo mejor de nuestro futuro. Ignoro si en algún momento ha habido una situación límite en tesorería que pueda obligar a realizar una acción así con un canterano. Quizás pueda estar justificado en algún caso pero no con Óliver. El Atleti tiene un plan para pagar a Hacienda sus deudas en unos años, tiene proyectos ilusionantes de patrocinios que avanzan por buen camino, tiene un entrenador ideal que ha firmado por varios años, tiene un futuro estadio y una ciudad deportiva que en teoría deben suponer un espaldarazo para el club cuando se eleven al menos un par de metros sobre el terreno. Y la bandera de ese equipo que se proyecta ilusionante, que debe recuperar definitivamente la grandeza que hoy vuelve a asomar con brío, esa bandera es Óliver Torres.

Luego puede ser que el chaval dentro de dos años se quiera ir, le ofrezcan 20 millones, nos lo robe una coalición formada por el Chelsea, el PSG y el City juntos o lo que sea, pero el Atleti tiene que tratar de renacer limpio a partir de Óliver Torres, tiene que construir un equipo para él. Dicen desde el club que nunca se ha dejado de devolver el dinero pedido en préstamo y que nunca se ha perdido la titularidad de un jugador por esta razón. No es suficiente. Gil Marín, máximo responsable de este chanchullo acaba de ensuciar ese futuro, lo ha puesto en riesgo y ha dado un mensaje terrible al jugador, a su entorno y a la afición: Óliver no es intocable, es mercancía. El día que él se vea igual no tardará en pedir el finiquito.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés