7 mar. 2013

Falcao-Costa, la delantera salvaje

Falcao-Costa, la delantera Salvaje Foto: Facebook Club Atlético de Madrid
Ha habido delanteras míticas en el #Atleti. Históricas como la “delantera de seda” formada a finales de los 40 por Juncosa, Vidal, Silva, Escudero y Campos, y que continuó a principios de los cincuenta con la extraordinaria “delantera de cristal” de los Juncosa, Ben Barek, Pérez Payá, Carlsson y Escudero. En las décadas más recientes ni los periodistas somos tan literarios en las crónicas deportivas como para hacer triunfar este tipo de denominaciones, ni los integrantes de las delanteras duran suficientes años como para convertirse en clásicos. Aún así duplas como las de Agüero-Forlán se han merecido algún apelativo que ya difícilmente alguien inventará. 

La pareja actual de delanteros del Atlético de Madrid, que muy probablemente algún equipo millonario de renombre ya se encargará de romper el próximo verano, tiene fácil título por sus apodos y sus caracteres individuales. Y aún así, no podían ser dos jugadores más diferentes. Radamel Falcao García Zárate, El Tigre. Diego da Silva Costa, La Pantera (aunque también se le conoce como El Lagarto por su ciudad de origen en Brasil). El ecosistema selvático del área, el ansia depredador del gol y una fuerza indomable que les sale de muy adentro les une a ambos. Tigre y Pantera forman una combinación salvaje, temible para las defensas rivales. Entre ambos jugadores han marcado lo que llevamos de temporada 40 goles entre Liga, Copa del Rey y Europa League, 27 goles el colombiano y 13 el brasileño. El primero aporta un mayor olfato goleador, el segundo mayor percusión y arrastre de las defensas. Son jugadores complementarios pero muy distintos a quienes Simeone ha encontrado un perfecto encaje. Para ahondar en lo que les hace tan diferentes hay que buscar en sus orígenes, en sus infancias, y eso nos habla mucho de sus maneras tan distintas de expresarse en el campo y fuera de él.


Falcao en el River Plate
Desde muy pequeño Falcao fue un proyecto de futbolista. Su padre le puso ese nombre en recuerdo de un jugador que hizo historia en el Brasil de Pelé. Defensa en un equipo de fútbol profesional, su progenitor le enseñó a jugar desde pequeño con un objetivo: que fuera delantero centro. Con 13 años Falcao García se convirtió en el jugador más joven en debutar en un torneo de fútbol profesional en Colombia.Ya había aprendido a no arrugarse con los golpes y las patadas de los mayores, “simplemente los ignoraba” dice Guillermo Villarreal, uno de los primeros entrenadores que tuvo de infantil. Con sólo 15 años ya estaba en Argentina, en un equipo grande, el River Plate. Allí creció como futbolista hasta que en 2009, con 23 años dio el salto a Europa, al Oporto portugués, donde se adaptó a la perfección desde el minuto uno. El resto ya lo conocemos bien.

El camino de Costa ha sido muy distinto. A su padre también le gustaba el fútbol, aunque no era jugador, y también le puso Diego por un futbolista, por Maradona, pero ahí acaban las similitudes. En su Lagarto natal Costa no jugó en ningún equipo de fútbol base hasta los 16 años. Su formación se hizo en la calle, en el barrio, y como él mismo ha reconocido en una entrevista en El País, “me acostumbré a un fútbol en el que veía a los mayores soltar codazos a los demás. Y creía que era lo normal”.En el campo me peleaba con todos, no podía controlarme. Insultaba a los demás, no tenía respeto por el contrario. Pensaba que había que matarse. A los chicos que tienen formación se les enseña a controlarse y a respetar a los demás. Yo siempre he sido de los que se calentaba. Ahora he aprendido que si no respetas al rival te quedas atrás”. Nada que ver con lo que mamó Falcao en sus primeros años.


Diego Costa en el Sporting de Braga
Cuando Falcao ya había firmado su primer contrato internacional con un equipo de entidad, Costa, con 16 años, empezaba a jugar en su primer equipo, el Barcelona Esportivo. Allí lo vio un ojeador de Mendes que se lo llevó al Sporting de Braga. Sin pulir como jugador, a diferencia de Falcao él tendría que pasar por múltiples destinos, cesiones y fichajes hasta llegar a despuntar, por fin, en el Atlético de Madrid y lograr esta semana ser convocado por la selección brasileña, su gran sueño. (Más información sobre la llamada de Scolari a Costa en este vídeo:)



 
Fuera del campo también se han notado las diferencias. Falcao ha cultivado una imagen impecable a lo largo de toda su carrera. Si es educado en el terreno de juego, lo es más aún fuera de él. Casado y muy religioso, nadie le ha visto en un fiesta a deshoras ni regresar fuera de peso de unas Navidades. 7 kilos de más se tuvo que quitar Diego tras uno de sus polémicos regresos de vacaciones a la disciplina colchonera, aquellos en los que perdía el vuelo y el móvil. Centro de todas las miradas tras su explosión como nuevo crack atlético, no se está ganando precisamente amigos por los campos de España ni tampoco en muchos medios que le buscan en cada gesto o en cada mirada lo que hay y lo que no hay, que por inventar que no quede. Sin embargo, los que hemos tenido la ocasión de entrevistarle, nos hemos encontrado a un muchacho de lo más normal, con ganas de triunfar y que poco a poco está sabiendo canalizar su tremenda fuerza hacia ese objetivo.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés