8 mar. 2013

Un menosprecio intolerable al Vicente Calderón

El Vicente Calderón, desde el aire. Foto: Club Atlético de Madrid
El #Atleti no volverá a jugar nunca más una final de Copa del Rey en el Estadio Vicente Calderón. Esta es una de las conclusiones que deberíamos entender los atléticos tras la decisión que ha tomado la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de elegir el Santiago Bernabéu como sede de la próxima final del 17 de mayo que enfrentará al Atlético de Madrid y al Real Madrid. Es una decisión que va necesariamente más allá.

A la reunión celebrada hoy iban tres posturas. El Real Madrid acudía de farol. Primero pidió jugar en el Camp Nou, a más de 500 km por una especie de venganza infantil por lo ocurrido el año pasado cuando el Barcelona solicitó jugar la final en el Bernabéu. Días después propuso la absurda alternativa de Mestalla (50.000 espectadores), en Valencia, una opción sin sentido ni opciones porque si hay que desplazarse mejor hacerlo a Barcelona donde sí que cabemos todos. Con estas peticiones sin futuro, justificadas en la excusa formal de pedir un campo neutral y filtrando a los periodistas amigos la charlotada del miedo al gafe de las finales en el Bernabéu, disimulaba la verdadera opción de Florentino Pérez que, a nadie se le escapa,  siempre ha sido celebrarlo en el Bernabéu, en su casa, y para ello ha contado con el apoyo de la RFEF.

Un momento de la reunión en la Federación
La Federación, antes de la reunión, ya lo había dejado claro en varias entrevistas radiofónicas. Esperaría a que las partes llegaran a un acuerdo y si no optarían por lo que consideraban más lógico: en Madrid y en el campo más grande. Blanco (nunca mejor dicho) y en botella.

Enrique Cerezo, por el Atlético de Madrid, ya había dejado clara su postura. Tocaba el Calderón por un pacto no escrito entre las dos entidades. Bernabéu y Calderón se turnarían en las finales que disputaran ambos equipos, y la última se celebró en el campo del Real Madrid en 1992. Y los pactos se respetan cuando las entidades se respetan. O no.

O Gil Marín ha negociado mal o no le han dado opciones. La elección del Santiago Bernabéu se toma, dicen, por una cuestión de aforo, una norma no escrita aunque conveniente que no siempre se cumple, como la neutralidad de campo. Efectivamente, la del aforo era una de las cuestiones más importantes que estaban en juego. Ir al Bernabéu supone que habrá, mínimo, 30.000 entradas a disposición de cada hinchada, el doble de lo que habría de jugarse en el Calderón. Esto significa, si se sigue el proceso acostumbrado de venta de entradas que lleva a cabo el club para las finales, que muchos más abonados atléticos podrán acudir a ver en directo a su equipo, algo que se vería limitado si se hubiera jugado en el Calderón. Es una ventaja indudable que hace que muchos atléticos estén contentos con la decisión de la RFEF. También hay quien prefería el Bernabéu porque históricamente se nos ha dado bien en las finales contra el Real Madrid mientras que la única final jugada en el Calderón se perdió. Este argumento simplemente no se sostiene de ninguna manera a poco que se piense. Nada garantiza que en el futuro siga siendo así. Pese a todo, la encuesta realizada en el mayor site de aficionados del Atleti en facebook deja bien claro que casi el 70% de los hinchas atléticos preferían que la final se disputara en el Calderón.

Es de esperar que con el Nuevo Estadio estas cosas no pasen
Pero lo del aforo no es lo único que está en juego. También lo está el prestigio de la institución y el de un símbolo tan importante del mismo como es su estadio. Sorprende en este sentido que muchos de los que defienden que el club no derribe el Vicente Calderón y no quieren ni oír hablar del traslado al nuevo estadio de La Peineta, no tengan ningún problema en renunciar a que el Calderón albergue la final que le corresponde por turno. Es de esperar que con el nuevo estadio, con capacidad prevista para 70.000 espectadores, el aforo no sea una excusa para que nos roben la oportunidad de jugar la final que nos corresponde en nuestra casa. El Vicente Calderón es un estadio 5 estrellas de la UEFA desde 2003, antes que el Santiago Bernabéu. En este estadio se puede jugar una final de la Champions League y resulta que según la Federación no es suficientemente apto para jugar una final entre Atlético y Real Madrid. El año pasado se jugó en él la final con dos de los equipos que más afición movilizan en España, Barcelona y Athletic de Bilbao. ¿Qué ocurriría si Atlético y Real Madrid vuelven a llegar a la final los dos próximos años? ¿Se jugará siempre en el "campo neutral" del Santiago Bernabéu a mayor gloria de Florentino Pérez? Es, por cierto, otra oportunidad perdida para dar a conocer al mundo (el partido se verá en todas partes) un estadio que muy poco a poco y con mucha dificultad empieza a entrar en las rutas turísticas junto a su museo (lo podéis comprobar en las tarjetas como Madrid Card). ¿Cómo se cuantifica esta pérdida?

La cuestión del aforo es importante, sin duda, pero nunca ha sido lo más importante a la hora de elegir campo. El año pasado se respetaron las "supuestas" obras en los baños del Bernabéu (que se podían haber hecho en otro momento) para celebrarlo en otro estadio (el Calderón precisamente). Otras muchas finales se han jugado en estadios más pequeños habiendo otros de mayor capacidad disponibles por primar otras muchas cuestiones. ¿Por qué no se respeta un pacto entre clubes que se ha aplicado hasta 1992? Ese pacto es el que garantiza el principio de neutralidad que también se debe valorar y se ha valorado en otras ocasiones por la Federación. Ya sólo falta una cosa, que el árbitro designado para el encuentro sea Mateu Lahoz. Entonces la estafa habrá sido completa.

Más información sobre la designación de la sede de la final en esta videonoticia de SomosAtleti TV:



Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés.