22 dic. 2011

Entre la desesperación, la división y el desastre


#Atleti Cuando todo es un desastre conviene tomarse unas horas para que la indignación se relaje, y las ganas de gritar se queden encerradas entre las paredes de nuestra casa.
El bochorno sufrido ante el Albacete tiene un solo aspecto positivo, uno solo: esto ya lo hemos vivido otras veces. Y, como lo hemos vivido otras veces, debemos saber que hubo un tiempo en que un bochorno parecido acabó con el equipo en segunda división, y por dos temporadas. De manera, que poca broma con esto.
Hemos entrado en barrena, como el año del descenso. Y, ni la directiva, ni los técnicos, ni los jugadores, ni la afición estamos haciendo lo correcto, cada uno en la responsabilidad que le compete, que es muy distinta.
Sin duda que la afición es la que menos responsabilidad tiene. Bastante aguantamos ya. Pero últimamente nos hemos desubicado hasta el extremo. El Calderón es un estadio en el que cada vez se insulta más y se anima menos. Esta parte conviene que la revisemos. A ser posible, ya.
Pero vayamos con las otras esferas del club. El entrenador ha fracasado. No hay noticia en esto. Es verdad que no le hemos dado, no ya cien días de margen, ni siquiera cien segundos. Manzano no ha caído bien, y esto se veía venir. Es un hombre honrado y quizá sea un buen entrenador, pero con eso sólo no basta para dirigir a un equipo habitualmente desquiciado como es el Atleti.
Los jugadores merecen un capítulo aparte. Para ellos es muy fácil refugiar sus carencias, y su falta de compromiso ocultándose detrás del entrenador. Y eso, en parte, es culpa nuestra, de la afición. Hemos criticado más a Manzano que a los que tienen que luchar, jugar bien y meter los goles. Se lo hemos puesto fácil para embarrarse poco en este calamitoso jardín en el que estamos.
Es verdad que tenemos pocos jugadores de la cantera; pocos que sientan los colores desde pequeños. Pero que alguien me diga cuántos de esos tiene el Real Madrid, y yo veo a sus jugadores (extranjeros o nacionales, pero no madridistas de cuna) correr como gacelas perseguidas por un tigre. Algo falla en el Calderón que no falla en el Bernabéu. Aprendamos, aunque sea de aquellos de los que no quisiéramos vernos obligados a aprender nada.
Y ¿qué decir de la directiva? Hacer que caiga toda la responsabilidad en el entrenador es la solución facilona. Pero hay mucha responsabilidad en quienes llevan décadas fichando y despidiendo entrenadores por docenas, y han traído a más de cien futbolistas en los últimos diez años; no sabemos si para que nos hagan ganar títulos, o para que hagan ganar dinero a algunos con las comisiones de traspaso.
La situación económica del club es desesperada. La situación deportiva del equipo es desastrosa. La situación social de la afición es de una división interna muy peligrosa. Y hemos llegado a diciembre en ese escenario que ya conocemos, y que no queremos volver a vivir: el de tener que contar cada domingo los puntos que nos faltan, no para la Europa League o la Champions, sino para llegar a 42. Se supone que con 42 puntos no bajamos a segunda. Otra vez no, por favor…
Te escuchamos en el twitter de SomosAtleti y en el de Vicente Vallés.