18 dic. 2011

El mal ambiente llega a la grada

#Atleti Los atléticos andamos preocupados por muchas cosas. Nos preocupamos por echar al entrenador y sí, es vital que se vaya porque nunca tuvo que entrenar al Atleti aunque eso no es culpa suya sino de quien lo contrató. Sin embargo no es eso lo más importante porque por aquí han pasado decenas de entrenadores, algunos muy buenos, y esta historia ya la hemos visto antes.

Así que si vamos un poco más allá nos preocupamos por quién van a contratar como nuevo entrenador. Hablan de Scolari, de Simeone... A algunos les gustaría que fuera Luis o Benítez, ilusos. Pero esta preocupación tampoco es importante porque en el fondo  la decisión poco tendrá que ver con nuestros deseos o con las necesidades del equipo. Llegará el que quede, pueda o acepte condiciones que otros no, o más fácil aún, llegará Scolari porque su agente es Jorge Mendes. Supongo que es complicado no fichar un jugador o un entrenador de este agente que tiene en su agenda a medio orbe futbolístico, pero aunque sea por una cuestión estética el Atlético de Madrid debería plantearse alguna vez intentar no fichar a un jugador o entrenador de este siniestro señor al que lo mismo alguna vez acabaremos llamando presidente.

Otra cosa que nos preocupa es Reyes, y los atléticos debatimos si ese jugador que se ríe de nosotros un día sí y otro también y que no ha jugado ni dos partidos decentes en toda la temporada, debe continuar cobrando una pasta y creando mal ambiente en el vestuario. Cuestión de opiniones, respeto las contrarias, pero en el fondo que se opine a favor o en contra de Reyes, da igual, porque se vaya o se quede no va a jugar un pimiento en el Atleti salvo que vuelva Quique Sánchez Flores.

Y luego también nos preocupamos de si conviene ir a la Peineta o quedarse en el Calderón, pero poco importa porque a este paso no va a ir nadie a ninguno de los dos campos. Y mientras tanto,  mientras seguimos perdiendo puntos, bien porque no jugamos a nada, bien por mala suerte (como hoy), bien por lo que sea, en las gradas heladas sucede algo que sí es muy importante.

Nos hemos vuelto locos, nos han vuelto locos. La afición, la que presumía de ser la mejor afición del mundo, ha perdido todo el criterio. Aplaudimos a los jugadores cuando toca pitarles, les pitamos cuando toca animarles. Nos aliamos con la afición rival para gritar contra un tercer equipo y nos enfrentamos entre nosotros en la grada. Hoy he asistido a dos agrias discusiones entre atléticos cerca de mi asiento del Calderón. Un servidor ha tenido que escuchar pasmado a uno que defiende la gestión de Gil Marín. Poco antes he escuchado una concienzuda defensa de la necesidad de sustituir a Diego porque su juego era todo "de cara a la galería y sin profundidad". No sé cuál de las dos cosas me ha indignado más. Por qué me indigna la primera es una obviedad. La segunda la voy a explicar. Durante unos años hemos tenido en ese puesto a Raúl García, jugador al que la grada ha machacado cruelmente un día sí y otro también. Llevamos pidiendo durante años un jugador como Diego. No sólo tiene una clase descomunal, es que además se machaca en el campo más que ningún canterano. Se va a hartar de nosotros con toda la razón.

Empieza a dar asco ir al Calderón, el mal ambiente se ha instalado en el vestuario, en el terreno de juego, en el banquillo, en el palco y ahora, lo que es peor, lo que es más grave, también en la grada. Otro éxito más del dúo dirigente.

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