20 nov. 2011

Salvando los muebles

3-2. Suena bien, ¿verdad? Pues no. Partido insulso durante casi una hora. Muy al estilo Manzano, versión partido de casa. Llega con claridad hasta tres cuartos y se aturulla al finalizar. Sí, hay más fútbol que en años anteriores (con Aguirre, sobre todo al final, la etapa completa de Abel o la mayoría de los partidos de Quique) pero no se dejen engañar por una mona vestida de seda. Destellos de Diego, plasticidad de Adrián en los desmarques y defensa inmaculada. Pero no basta. No llega ni para pasar sin apuros porque el equipo tiene carencia de gol y se empeña en demostrarlo. Entre el 58 y el 60 Diego y Salvio fallaron sendas ocasiones con el portero batido que parece más difícil fallar que marcar. Se unía a una media docena de llegadas sin éxito durante el primer tiempo con más sensación de peligro que apuros reales para los levantinistas. Y en medio de la fuerte marejada que provoca no ir ganando por muy bien que muevas el balón en fases del partido, por mucho que rondes los tres cuartos, Manzano parece no poder dar ese salto de efectividad que distinguen a los equipos aseados (al estilo Mallorca o Valladolid suyos que tienden a jugar bien de manera natural fruto de la baja presión por resultados y clasificaciones) de los equipos grandes. Encima convierte la marejada en huracán de fuerza 5 al no dar alegrías a esa grada que le ha mostrado una dosis de paciencia bastante grande. La grada ya harta ha enloquecido y ya no sabe ni contra que clamar para que su equipo venza y convenza (más lo primero que lo segundo siendo sincero). Clama contra el Real Madrid, sí han oido bien, contra el arbitro a las primeras de cambio e incluso contra Munúa sin que hubiese siquiera empezado el partido.

El enfado de la grada lo centró hoy un en exceso castigado Reyes que parece haber pasado de Perla a bisutería empezó desde el banquillo y fuera del 11 por 4º partido oficial consecutivo. Mucho le costó a Gregorio ponerle a calentar. Unos cánticos atronadores de Reyes, Reyes, Reyes y acto seguido mentar a Luis Aragonés hicieron la magia de que pusiera Manzano a calentar al utrerano que saldría al campo sólo diez minutos después. Escucha a la grada Manzano...por la mitad de eso llamábamos tribunero a Quique Sánchez Flores. Pero hace bien el jienense en no enfadar más a la plebe. Lo otro que no perdona la grada a este equipo es la sangría de resultados que tienen el efecto colateral de tenerle en el disparadero y jugándose el puesto cada semana.

Pizzi parecía aplacar la furia en ascenso de la grada en el minuto 68 cuando la cabeza de Manzano parecía que iba camino a servirse en bandeja de plata como sacrificio ante tanto empate a cero y ramplonería fuera de casa. Gol de contra. 3 minutos que es más o menos lo que dura la alegría en casa del pobre. Empató Xavi Torres en una jugada mal, mal defendida. Vuelta a empezar y los temidos cánticos de la grada sobre la hombría de los jugadores o más bien su falta que suelen preceder "¡XXXX (ponga nombre de entrenador de turno) vete ya!" Adrián tres minutos más tarde calmó de nuevo a la masas con al fin un certero cabezazo a la red tras pase de Arda Turán. Gol de Diego en el 82 en una jugada de pillo en el área y parecería salvado el partido si no fuera  porque el Atleti regaló el 3-2 en otra jugada infantil en el 92.

En definitiva salva los muebles e incluso la cara este Atlético pero lejos de despejar dudas cada vez parece un equipo más dubitativo y lleno de claroscuros a 6 días de otro de esos partidos donde ganar lo es todo y perder sería el fin de Manzano y una losa para la moral de la matrecha afición. Habría que exigirle a Manzano el sábado citando a Luis aquello de ganar, ganar, ganar y volver a ganar, ganar y ganar. Que el tercer presupuesto de la Liga se juegue su rédito deportivo, toda la temporada, a 90 minutos en el campo del eterno rival suena tan absurdo como que lejos de considerarnos un peligro somos tres puntos seguros en su casillero temporada tras temporada. El sábado juega el Atleti contra la historia reciente, contra las estadísticas y sobre todo y lo que más preocupa contra las sensaciones y los resultados que cosechan los de Manzano fuera de casa.

Un artículo de Ricardo Ménendez @Rickyam
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