14 may. 2011

Se busca entrenador, se buscan jugadores, se buscan gestores

Quique se marcha con ruido, con estruendo más bien. Feo epílogo para un entrenador que nos devolvió por un año el sabor de la vieja gloria perdida. Es la consecuencia de la histeria de un club que fagocita a sus leyendas, a Quique, y a Forlán, el otro protagonista no menos culpable de este sonoro final de ciclo.

A pesar de sus errores y sus salidas de pata de banco, rompo una lanza a favor de Quique. Es el mejor entrenador que hemos tenido en muchos, muchos años. Y me atrevería a decir que es el mejor que podríamos seguir teniendo. Conoce el club, ha entendido el club (que no es poco), y como si esto fuera el mundo de Matrix, ha sido capaz de incorporarse a su sistema operativo (lo cual ya es algo extraordinario para un foráneo), gozando y sufriendo como un atlético más. Si se va, me da a mí, es sobre todo porque no soporta más al dueño de Matrix.

Publica As que Quique le ha pedido al Besiktas, uno de los interesados en sus servicios, tener el control de la confección del equipo, justo lo que no ha tenido aquí, lo que quizás le ha faltado para elevar el nivel de este equipo a la cota que merece. Porque aquí el equipo no lo hace el entrenador en función del obvio interés que os podéis imaginar. Quique no se habría deshecho de Jurado al empezar la temporada, ni de Simao en invierno. Pero si no hubiera quedado más remedio porque es verdad que a veces hay que conjugar otros intereses económicos y de los propios jugadores, nunca habría fichado a Elías, al que seguro ni conocía, ni a Juanfran, que juega en el carril que ocupa un fijo como Reyes. Si los gestores fichan mal por negligencia o por interés en oscuras comisiones, no lo sé, hasta ahí no llego aunque lo sospeche.

Por eso creo que da igual a quién se contrate de entrenador ahora. No importa si es a una promesa del buen juego de la cuerda de Guardiola como Luis Enrique, o a un representante del viejo espíritu colchonero como Simeone, o a una garantía de la testosterona por delante como Caparrós. Si la parcela deportiva no se coordina entre el entrenador y el dueño del dinero y no se prima el interés deportivo, no hay nada que hacer. También se habla de Benítez, y esta es otra historia. Benítez tenía el control absoluto en el Liverpool, se acostumbró a eso. Más tarde se fue tarifando del Inter porque le engañaron sus dirigentes; le prometieron cosas que no cumplieron. Así que o mucho cambia, para bien, la directiva del Atleti o Benítez nunca jamás entrenará al Atleti.

Sólo se está haciendo algo bien en los últimos años, economía obliga, y es la incorporación progresiva de nuevos valores de la cantera rojiblanca. Pero esto tiene un peligro. Si no se acompaña de un proyecto decente corremos el riesgo de estar fabricando estrellas para el disfrute de nuestros rivales. El Manchester acecha a De Gea y éste se deja querer. Y pronto vendrán más.

con estruendo más bien. Feo epílogo para un entrenador que nos devolvió por un año el sabor de la vieja gloria perdida. Es la consecuencia de la histeria de un club que fagocita a sus leyendas, a Quique, y a Forlán, el otro protagonista no menos culpable de este sonoro final de ciclo.

esar de sus errores y sus salidas de pata de banco, rompo una lanza a favor de Quique. Es el mejor entrenador que hemos tenido en muchos, muchos años. Y me atrevería a decir que es el mejor que podríamos seguir teniendo. Conoce el club, ha entendido el club (que no es poco), y como si esto fuera el mundo de Matrix, ha sido capaz de incorporarse a su sistema operativo (lo cual ya es algo extraordinario para un foráneo), gozando y sufriendo como un atlético más. Si se va, me da a mí, es sobre todo porque no soporta más al dueño de Matrse está haciendo algo bien en los últimos años, economía obliga, y es la incorporación progresiva de nuevos valores de la cantera rojiblanca. Pero esto tiene un peligro. Si no se acompaña de un proyecto decente corremos el riesgo de estar fabricando estrellas para el disfrute de nuestros rivales. El Manchester acecha a De Gea y éste se deja querer. Y pronto vendrán más.