7 ene. 2011

Como si se caga en nuestra madre (con perdón)

#Atleti Si algo hay que reconocer es que a este equipo le pone la Copa aunque la de este año esté más difícil que nunca. El Atlético de Madrid ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: gestionar el resultado de la ida como demostró el año pasado en esta misma competición y en la Uefa Europa League.
Haber pasado a cuartos nos da una oportunidad para la gloria o para el enésimo hundimiento de nuestra autoestima. Así de radicales somos habitualmente. Vencer al Real Madrid a doble partido es resarcirnos con la historia y enchufarnos una tonelada de adrenalina para lo que queda de temporada. Perder será constatar una vez más que quizás Quique Sánchez Flores tiene razón: seremos "súper conscientes de que lo hecho el año pasado probablemente se tarden cuarenta años en volverlo a repetir". Una afirmación de horrorosa construcción gramatical que muchos interpretan como una renuncia intolerable a situarnos en el sitio que nos corresponde y que solo puede resolverse con su inmediata dimisión o cese. Otros lo consideran un toque de atención a una directiva muy suelta a la hora de vender a nuestros mejores jugadores y muy poco resuelta a sustituirlos. Si la directiva actúa contra el objetivo mínimo que debemos imponernos, clasificarnos para la Champions, el mensaje que se le da al entrenador y a los jugadores es que efectivamente se olviden de repetir en este equipo la felicidad del pasado año. Al parecer la directiva se cree que los atléticos quedamos anestesiados para cuatro décadas con los dos títulos europeos del pasado año. Se equivocan. Llevábamos más de una década gritando "Volveremos" y ahora que hemos vuelto no nos volveremos a caer tan fácilmente, por lo menos la afición.
Como estas fechas van de declaraciones tenemos que comentar otro suero de la verdad de Forlán: "no creo que le deba nada al Atlético", ha dicho a Don Balón, y puede que lleve razón. Nos ha dado mucho más de lo que esperábamos excepto muestras de orgullo rojiblanco. A mí me gusta llamar a Forlán "nuestro mercenario favorito". No se le puede negar que es brutalmente sincero y eso suele ser considerado algo bueno. Sin embargo yo soy de los que piensa que la sinceridad y la verdad están sobrevaloradas en esta vida y aunque no pueda ponerle muchos peros a sus declaraciones, tampoco pasaba nada si desviara las preguntas que le incomodan como hacen todos los que salen por la tele cuando le ponen un micro delante. Raúl (el del Madrid) lo bordaba con su famoso "si, bueno no", y es que no hay necesidad de ir más allá algunas veces. Eso sí, si le hace un roto al Madrid en cuartos, como si se caga en nuestra madre.
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