14 abr. 2010

Más respeto al Calderón

Nada justifica la desidia en unos jugadores que cobran lo que pocos mortales. No sirve apelar a que tres competiciones son mucha carga psicológica para estar al cien por cien en todo momento. Perder fuera de casa con demasiada frecuencia está mal. Pero perder contra el colista en el Calderón, de la manera que se ha hecho, raya con la falta de respeto a la afición.
Jugar a este nivel competitivo no prepara al equipo mentalmente para dos finales. Viendo los dos últimos partidos de Reyes, ¿alguien se atreve a asegurar que no ha vuelto el jugador pusilánime del pasado? ¿Seguro que veremos al mejor Reyes cuando nos estemos jugando los títulos? Viendo al Kun deprimido ante tanta mediocridad partido sí y partido también, ¿estará enchufado cuando lleguen los partidos del todo o nada?
Esta actitud del equipo instala a la grada en la incertidumbre constante, la esquizofrenia y el pitido rápido e impaciente. Nada bueno. Seguramente todo se olvidará si ganamos uno o los dos títulos que nos jugamos pero este no es el asunto. Primero porque también pagamos por la Liga. Segundo porque puede que al final no ganemos nada y seamos el hazmerreír de toda la primera división. O puede también que no ganemos lo suficiente. Ganar, por ejemplo, la Copa del Rey será maravilloso. ¿Pero es suficiente? ¿Nos devuelve la grandeza ganar la Copa y quedar duodécimos en la Liga?
Tenemos que pensar en grande o no dejaremos de ser un equipo de chiste, aquél capaz de ganar al líder invicto y perder en casa con el colista desahuciado. Un equipo demasiado imprevisible como para convencer a un gran jugador de que aquí va a triunfar.