21 sept. 2014

Esos largos minutos en que el Atleti se desconecta

Arda sigue con su magia
Cuando el jugador del Celta Pablo Hernández soltó su pierna hacia atrás no aspiraba, ni de lejos, a conectar con el balón y colocarlo dentro de la portería de Moyá. Pero lo hizo. Y cuando Miranda salió a impedir el avance de Planas dentro del área no tenía la intención de atropellarle; incluso es discutible si lo hizo. Pero se pitó el penalti y el Celta marcó su segundo gol. Fueron dos situaciones afortunadas para el equipo gallego, pero el empate no fue un golpe de suerte. El Celta hizo méritos para llevarse un punto. Sobre todo, su portero. Magnífico.

En este partido ocurrió algo que se repite desde que arrancó la temporada: el #Atleti sufre desvanecimientos que le duran largo rato, y en los cuales los equipos contrarios se apoderan de la pelota y del juego. El Atleti se desconecta. Nos pasó contra el Rayo, sobre todo en el segundo tiempo. Empatamos a cero, y gracias. Se repitió frente al Eibar. Por suerte no tienen la pegada suficiente, y el Atleti superó el problema. Ante el Real Madrid tuvimos 25 minutos de muchísimo agobio en el primer tiempo, después del gol de penalti de Ronaldo. Por suerte, Moyá salvó nuestra portería, y en el segundo tiempo nos impusimos. Y el Celta se apoderó del balón largo tiempo. En algunas jugadas, el Atleti sólo veía a sus rivales pasarse la pelota, sin poder quitársela, como si fuera el Barça de Guardiola.


Ardaturanismo


Una cosa es que nuestro estilo de juego no requiera de posesiones largas. Otra, bien distinta, es que a ratos seamos incapaces de robarle la pelota al rival, y nos dejemos atosigar. De hecho, los mejores momentos del Atleti desde que empezó el curso los hemos visto cuando el equipo ha tenido el balón, y ha impedido que lo tuviera el rival. Y en esos episodios, Arda ha tenido mucha responsabilidad. Hace magia en cada partido. Ardaturanismo.

En estos cuatro encuentros de liga, el Atleti ha hecho seis goles. Cinco de ellos han sido a balón parado. Eso dice mucho a nuestro favor de lo bien trabajado que está el equipo, pero también muestra con claridad nuestras dificultades para construir juego y generar ocasiones de gol que no sean de córner o falta.

¿Por qué ocurre esto? Probablemente, porque el Atleti aún no se ha adaptado a jugar sin Diego Costa. Falta que Raúl Jiménez, Griezmann y Mandzukic sean tan familiares para el resto del equipo como lo era el hispano-brasileño. Esperemos que la adaptación completa llegue pronto. Ahora, a ganar en Almería.

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