3 feb. 2014

Diego Ribas, el deseado

Diego Ribas, el mejor fichaje de invierno
Tiene cara de angelito rubio y flequillo de niño pijo. En blanco y negro la foto sería perfecta en un álbum de primera comunión, el hijo que toda madre querría como novio de su hija. Pero Diego no es un tipo que se case con nadie. No lo hizo con los entrenadores ni dirigentes del Wolfsburgo, donde tuvo problemas constantemente, ni con los de la Juventus antes, ni siquiera con los dirigentes del Atleti, a los que llegó a denunciar por un retraso en un pago de una parte de su salario que en términos de fútbol de élite casi podríamos considerar ridículo. Lo del dinero siempre fue una prioridad para él en las negociaciones aunque ahora, según dicen, ha accedido a rebajarse sus emolumentos para venir, por fin, al Atleti, donde se le esperaba como al hijo pródigo. La ovación con la que se le recibió en su regreso al terreno de juego frente a la Real Sociedad (sin haber entrenado ni un sólo día) estuvo a la altura de las que han recibido los más grandes jugadores que han vestido estos colores. Respondió a la expectativa a la primera que pudo.

Diego es un rebelde, un genio indomable que ha decidido ser único dueño de su destino para bien y para mal. Por eso quizá encontró en el Atleti, un equipo por naturaleza rebelde, un lugar a su medida, un sitio donde mostrar incluso qué es capaz no sólo de brillar con su indiscutida calidad, sino también de cumplir como el que más con la disciplina espartana de un grupo que trabaja unido, partido a partido, por un fin común al margen de veleidades individuales. El Diego que en otros sitios fue un grano en salva sea la parte del entrenador de turno se convierte en "el deseado", en el único objetivo del año declarado de un dios como Simeone al que nadie, ningún jugador, le puede hacer sombra. Y Diego, por lo que se ve, sólo desea trabajar con él.

El Atleti, debe ser su carácter, no es la primera vez que acoge a un jugador de esos que podemos enrolar en la categoría de aquellos de los que "prometía mucho y no llegó a tanto", o "llegó arriba pero se desfondó pronto", no tanto por falta de calidad como de actitud. Algunos de ellos han dado buen resultado en el Atleti donde encuentran un ecosistema propicio y familiar; un caldo de cultivo favorable a la épica fugaz, al resurgimiento heróico. Y el momento es éste, su momento es éste: huele a gloria. Algunos como Tiago, que selló con sus lágrimas en la final de Copa de Barcelona un contrato indefinido en su corazón, hasta se enamoraron definitivamente del club y de su afición. Con Diego habrá que renegociar al final de temporada.

Diego Ribas llega humilde para unir su flequillo pijo a la barba "leónida" del espartano Turán y sumar los kilates de calidad que echábamos de menos a un equipo sobrado de sobriedad defensiva y eficacia. Llega sabiendo a qué se juega, qué se le exige y lo que se espera de él. No podía haber un fichaje más acertado para este mercado de invierno. Apuntala al equipo donde le hace falta y es una muestra de que la directiva también apuesta por luchar por todo, al menos, esta temporada. Sólo falta que el profe Ortega le ponga las pilas. Hasta ahora dábamos miedo; ahora vamos a dar pavor.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés