31 oct. 2013

El Atleti triunfa en la batalla de Los Cármenes

Filipe fue expulsado y no estará ante el Athletic. Foto: www.granadafc.es
El Atlético suma y sigue, sin aburrirse, en todo tipo de escenarios y ante todo tipo de planteamientos. En Granada no esperaba el equipo más complicado de la Liga pero ya se habían encargado desde allí de aumentar la competitividad local calentando lo que iba a ser un campo de batalla.

Lucas Alcaraz avisaba ayer, en un mensaje dirigido al árbitro, que el Atleti jugaba "al límite del reglamento" y con una permisividad arbitral propia de los grandes. Estas afirmaciones falsas parece que también pretendían justificar la actitud de su equipo en el campo porque quien ha jugado al límite del reglamento este partido ha sido en todo momento el Granada.

Conscientes de que la presión y la intensidad es el arma que los equipos inferiores oponen al Atlético fuera de casa, Simeone ordena a los suyos ceder el balón y esperar. Perdemos la posesión sí, pero el contrario no se acerca a la portería gracias al perfecto entramado defensivo. Con el duro planteamiento del rival y el campo hecho un patatal, las florituras y el buen juego se dejaron para próximos partidos.

Pasados veinte minutos, el tiempo está ya más o menos tasado, la presión del rival pierde intensidad. Es entonces cuando el Atleti se despliega y aparecen las oportunidades. El penalti sobre Villa, transformado por Diego Costa, acabó por dar la tranquilidad para afrontar el partido a nuestro ritmo en el minuto 36.

En el segundo tiempo llegaron más oportunidades aunque la defensa granadina tampoco cometió muchos errores. En uno de ellos llegó el segundo penalti, otra vez sobre Villa, cada vez más presente en el juego. Esta vez, Diego Costa, que ya vuelve a ser pichichi en solitario con doce goles, cedió el honor al asturiano.

Todo parecía resuelto. Raúl García entró por el desaparecido Adrián para contener el resultado, pero en el minuto 90 una torpeza de Filipe Luis desató mucha ira contenida. Una mano en el área rival provocó su segunda amarilla. Con él fuera llegó por su costado el gol del Granada de cabeza. Aumentó la tensión, las pérdidas de tiempo, las patadas a destiempo... En fin. Las cuentas pendientes del partido que nunca se hubieran saldado con el 0-2, aparecieron con el 1-2, y Diego Costa se dejó provocar como en sus peores momentos mostrando esa cara que tantos esperan ver para desacreditarle ahora que tiene medio pie en la selección española.

No merece más comentario, el Atleti se impuso con justicia en Granada y ahí van diez victorias en once partidos. A por la siguiente el domingo ante el Athletic, día de las Peñas.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés