22 may. 2013

Las lágrimas de Falcao

Falcao llora junto a Simeone tras conquistar la Copa #Atleti
En la imagen Falcao llora sobre el césped del Bernabéu abrazado a Diego Pablo Simeone nada más conseguir la Copa del Rey. Lágrimas que muchos interpretamos como el desconsuelo de quien tiene que abandonar un club y un lugar al que ama y en el que es feliz. Instantes después los que estábamos en el campo le vimos en algunos momentos saludar a la afición con el mismo gesto con el que se dice "adiós". Al día siguiente, en la celebración de Neptuno, respondía con un "¡Ójala!" a todo el mundo que le gritaba "¡Quédate!". Desde Singapur, Gil Marín le ponía un puente de plata y comentaba que se hablará con él y se respetará la decisión que tome el jugador sobre su futuro como se le prometió al principio de temporada si su rendimiento era el que ha sido; siempre, supuestamente, cláusula mediante. Se le puede acusar al consejero delegado de inoportuno pero no de generar falsas expectativas, desde luego.

Saber de quién depende realmente la decisión de su futuro no parece fácil. Cada año que se va una de nuestras estrellas ocurre lo mismo y se generan movimientos a favor y en contra del jugador que abandona/traiciona o, por el contrario de los dirigentes que venden o al menos no ofrecen las condiciones para que el jugador se quede. En el caso Falcao incluso hay una tercera teoría que sugiere que el destino del jugador no lo marca ni el club ni el propio jugador sino una cláusula firmada por el colombiano de joven, ya antes de firmar con el Oporto, y que condicionaría cada uno de sus pasos en busca de rentabilidades millonarias para los inversores que apostaron por su futuro. Inversores en busca del retorno que dejarían muy poco margen de maniobra y que podrían ser los responsables de que Falcao acabase en el club que más dinero pusiese sobre la mesa aunque fuera tan poco atractivo para un crack como el recién ascendido Mónaco. Cosas del fútbol moderno y cosas de verse obligados a ponerse en manos de compañías peligrosas para optar a probar, aunque sea por dos años, los bocados más suculentos del panorama futbolístico internacional.

El Atleti tiene un problema muy grave: su millonaria deuda con Hacienda que hay que pagar cuanto antes no sea que las condiciones se endurezcan o simplemente desaparezcan. Esto hay que compatibilizarlo con mantener el nivel competitivo que supone quedar entre los cuatro primeros todos los años, lo que aporta al menos 20 necesarios millones de euros en ingresos por la Champions. Pero entrar en esta competición exige a su vez una plantilla con suficiente fondo de armario y nivel para sobrellevar dignamente todas las competiciones. Y todo ello en esta época de crisis. El reto es fabuloso y las soluciones sólo pueden ser imaginativas y a veces peligrosas. Tan peligrosas que hacen llorar a aficionados y a futbolistas.

Hace no mucho era comentario generalizado la dificultad que tenía el Atleti para fichar jugadores de primera línea. También se comentaba lo poco que podía ofrecer para mantener en plantilla a los jugadores que se convertían en estrellas. Muchos han defendido a De Gea y a Kun Agüero porque supuestamente se hartaron de esperar a que les hicieran un equipo competitivo. Habría mucho que decir sobre eso, ciertamente. En cualquier caso no se puede decir ahora que estemos en esta situación ni siquiera aunque se marche alguno de los jugadores bandera. Curtois está loco por quedarse, Diego loco por fichar... La presencia en la Champions, la continuidad de Simeone con un proyecto estable de cuatro años, la inyección económica proveniente de nuevos y millonarios patrocinios, la proyección de los títulos conseguidos en estos cuatro años... Si algún jugador se quiere ir de Madrid será porque le pagan un dinero que aquí aún no se puede pagar, por alguna cláusula oculta, porque no es dueño de su futuro o por alguna otra razón que se nos escapa, pero la excusa de que no tenemos nada que ofrecerles, esa yo ya no me la trago.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés