8 dic. 2011

La Peineta: entre el "no a todo " y el "sí, pero"

#Atleti Traslado al nuevo estadio sí o no, esa es la cuestión que trae de cabeza a muchos atléticos que se debaten entre la nostalgia y la promesa de un futuro mejor, entre la certeza del presente real que es el Calderón aun con sus muchos problemas y las dudas del futuro deslumbrante que supone la Peineta, un proyecto que hoy por hoy es sólo una bonita maqueta de cartón piedra. Dudas razonables alimentadas día a día en la falta de transparencia, en los cambios constantes en las condiciones económicas y del traslado y, sobre todo, en un pecado original: que detrás del proyecto están los gestores que han dirigido el club en la peor etapa de su historia.


¿Son la nostalgia y la desconfianza hacia los gestores razón suficiente para rechazar el proyecto? A priori no si somos un poco sensatos. Nos jugamos demasiado como para liquidar el asunto con un fácil “no a todo” con el que muchos despachan cualquier cosa que huela a Gil y Cerezo.

Ir a la Peineta es una oportunidad (o no) que ha surgido a propuesta del Ayuntamiento, interesado en soterrar la M-30, hacer un parque fluvial en los terrenos del Calderón (mala suerte para nosotros que no quiera hacer unos muy rentables pisos, hoteles y centros comerciales) y hacer de la Peineta el estadio de los Juegos Olímpicos. Ahora cabe preguntarse si nos interesa la propuesta.

El Calderón es un campo relativamente viejo, todavía funcional y con vida útil por delante, desde luego, pero con unos problemas estructurales importantes. Más tarde o temprano necesitará una reforma integral, de esas multimillonarias. La aluminosis sigue ahí, no lo olvidemos. El estadio por dentro está de mírame y no me toques. Las escaleras, los accesos, los baños (sólo mencionarlos provocan el vómito)… ¿De dónde sacaremos el dinero para reformar el estadio cuando ya se caiga sólo? ¿Vendemos al Fernando Torres que pase por ahí en ese momento? ¿Pondrán el dinero los que se niegan al traslado? No tenemos más parcela que la que ocupa el estadio. A diferencia del Bernabéu o del Nou Camp, nosotros no tenemos más terreno donde levantar un centro comercial o un hotel que financie las obras. No encima de una carretera (¡la M-30, qué despropósito cuando se construyó!), desde luego que ahí no nos van a dejar. Ni siquiera todo el suelo donde se asienta el estadio es nuestro. Con la esquina del Bernabéu, con una parcelita en la Castellana, Florentino se paga una cúpula de oro para su estadio si quiere. En los terrenos aledaños al Nou Camp se puede hacer otro estadio igual, o un parque de atracciones si quieren… El chalecito de la Masía vale más que nuestro estadio ¿Cuál es el futuro a medio plazo del Calderón? Los del no a todo deberían hacerse también esta pregunta.

Aunque se pueda mejorar la gestión del estadio, el Calderón no permite un crecimiento futuro comparable al que pueden hacer otros equipos con sus campos. ¿Habéis estado recientemente en algún estadio de los que hemos visitado con motivo de los desplazamientos europeos? Qué envidia da ver el estadio del Oporto, o el del Hamburgo, que ni siquiera son los máximos referentes europeos.

El proyecto que nos ofrecen significa todo eso, crecer en aforo, una parcela más grande, posibilidad de mayores aprovechamientos de los que sacar más dinero, mejores accesos, un estadio nuevo que sea una referencia en Europa, la envidia del resto de clubes de España y todo en propiedad para 2020… Pero eso es el proyecto y sólo el proyecto. Si la realidad se asemeja en un 95% a lo que nos mostraron el lunes, si la afición responde y somos capaces de llenar razonablemente el estadio, y si para entonces (y esto es lo más difícil) el proyecto deportivo crece para situarse a la altura de la Champions League, no tengo dudas de que ganaremos con el traslado.

Pero ¿y qué pasa si lo que nos han vendido se disuelve como un azucarillo, si de las maravillas que nos han contado sólo se cumple la mitad? ¿Y si las obras cuestan más de lo previsto y acaban cargándose sobre las espaldas del club? Vuelven las dudas razonables.

Aún así tengamos en cuenta que en esto no estamos solos. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid no están dirigidas por Gil y Cerezo. Como ciudadanos madrileños tenemos que exigir a sus responsables aún más transparencia y responsabilidad pues se trata de instituciones públicas. FCC y Mahou, también se la juegan en el empeño. Podemos ir con el no a todo por delante hasta morir con las botas puestas en nuestra “mismidad”. También podemos creer todo los que nos vendan y dejarnos seducir por maquetas de cartón piedra. O podemos decir un sí pero, estar vigilantes y exigir al club, al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid que no cedan ni un milímetro en un empeño que tiene que beneficiar al Atleti porque lo contrario no se lo vamos a consentir.



Te escuchamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José A. Vallés.