10 abr. 2011

Amagar, amagar y amagar... hasta dar

#Atleti Cuando nuestro equipo no nos hace sufrir parece que no es nuestro equipo. Pero se agradece ir al Calderón a pasar una preciosa tarde casi veraniega de domingo, y salir contento, sin apreturas ni agobios. No ha hecho falta poner mucho empeño, porque la Real es como un alma en pena, que lleva unos cuantos partidos buscando un cuerpo que ocupar. Pero no hace tanto tiempo que equipos como esos nos ganaban, o nos lo ponían muy difícil. Quique está haciendo un buen trabajo, aunque quizá lleguemos tarde al tren que queríamos alcanzar.

No es que tengamos un centro del campo como el del Barcelona, pero la solidez de Tiago y Mario Suárez es un primer signo de orden y cerebro después de muchos meses. Y resulta reconfortante ver a Diego Costa provocar miedo en la defensa contraria. No es un futbolista técnico ni estético, pero es peor que un dolor de muelas para quien le tiene que marcar.

Ahora bien, el partido no se puede contar sin darnos el gusto de hablar de la jugada de Reyes en el segundo gol. A Nadal, el central del Barcelona en el año de nuestro doblete (el tío de Rafa Nadal), aún le recuerdan aquel regate mágico que le hizo Caminero en el Camp Nou, para que lo terminara rematando a gol Roberto. A Carlos Martínez, defensa de la Real, le recordarán cómo se cayó redondo al suelo, como si estuviera mareado, después de que Reyes se limitara a hacer sutiles movimientos de cintura, sin tocar la pelota. Una belleza propia de un gran jugador al que, como ya se ha escrito más veces en este blog, aún le debemos una disculpa.

Mantengamos esta actitud, estos deseos de victoria y, sobre todo, este buen juego que mostramos en los últimos partidos (exceptuando el derby). El domingo, frente al Español en Barcelona, nos examinamos de nuevo. Europa está a la vista.
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