19 nov. 2010

Ironía a rayas

#Atleti Voy a pedir desde aquí y muy solemnemente que se sancione a Guardiola y se le castigue con dureza y se le suspenda de empleo, sueldo y banquillo y que un pony le arrastre con las muñecas atadas por una plaza pública, a ser posible, por la Cibeles de Madrid. No hay derecho, oigan, no-hay-de-re-cho y es una vergüenza que este señor sea tan educado y le sienten los trajes tan estupendamente y no digamos ya los jerseys de pico moraditos, ahora que creíamos que habían dejado de llevarse. Es indignante que exista gente así. Mal. No deberíamos consentir esos modales, porque además son mentira, que sé yo de buena tinta que no es trigo limpio. Y además, que de vez en cuando se gasta ironías, con lo mal que se entienden las ironías por la radio. Y por escrito, ni te cuento. Un provocador es lo que es, leches. Un provocador y un mala idea, porque lo que hace es enervar a personas decentes, que no se han metido con él, con esa sonrisilla que se le queda al responder a una puya. Que las aguante, como todos, caracoles. Muy mal, además, eso de que sus jugadores, excepto la gárgola Alves y el tontaina del Piqué, vayan dando lecciones de saber estar. Fatal, una falta de educación grandísima. Que los multen, coñooo. Dónde va a parar mi Yose, que mi Yose vende muchísimas tostadoras y edredones y forros polares con el escudo, y donde mi Yose pise habrá que poner la música de Darth Vader y esconder a los niños porque mi Yose tiene esa cosa tan masculina y tan exquisita del matonismo que en el fondo, encanta. Ojo, lo hace por sus jugadores, no se confundan. Bien es verdad que cuando Clemente justificaba su actitud de igual manera no valía. Y ahora que me acuerdo, tampoco le faltaron palos a Luis Aragonés por sacar su vertiente más desagradable en público. Bueno, pero mi Yose es que tiene mucha gracia y mucho arte. Que se lo digan a Anders Frisk, que tuvo que dejar el arbitraje porque era un acojonao que no soportó las amenazas de los seguidores del Chelsea, justo cuando mi Yose era mi Yose pero en Londres. Mi Yose tuvo que pagar veinte mil euros pero eso no es nada para los edredones que me vende. En fin, que no está hecha la miel para la boca del asno. La plebe, y sobre todo los contrarios, preferían a Pellegrini, un flojo y un bienqueda. Es que ya no quedan hombres. Una pena.
Nota: Acabada la ración de ironía, habrá que añadir que es una suerte que tipos así estén al otro lado del río. Se me haría muy difícil explicarles a mis hijos que este menda y el que lleva matrícula de Ciudad Real representan a mi equipo. Viva Gárate.

Por María José Navarro