21 sept. 2010

Larga vida a Messi... y a Ujfalusi

#Atleti
Se puede defender el tobillo de Messi sin necesidad de criminalizar a Ujfalusi. Un día después de la entrada y las reacciones conviene sosegar un debate que en caliente lleva a excesos injustos, indeseables e interesados.
Quién viendo la imagen que acompaña este artículo no sacaría una tarjeta roja directa a Ujfalusi. Quién no la sacaría viendo el tobillo deformado del argentino. La entrada es fea y sus consecuencias terribles. El árbitro acertó (fue casi su único acierto en el partido) y no hay más que hablar.
O sí. Eso depende de quién sea la pierna herida. Si es de Cristiano Ronaldo o de Leo Messi empieza la escalada de reacciones alimentadas por los medios y se oyen epítetos como "criminal", "asesino" y otras lindezas. Si el herido es Kun Agüero o José Antonio Reyes, por ejemplo, no hay nada que decir. Pero no pretendo justificar nada denunciando el diferente tratamiento que reciben los nuestros. Se trata de tener un debate serio sobre cómo proteger y de qué proteger a los jugadores, sean estrellas o no.
Hay lesiones producidas por entradas alevosas, con mala idea, y hay lesiones producidas por entradas que son lances del juego, producto de una mala suerte que es parte del riesgo de la profesión de futbolista. También hay entradas criminales que no causan daño alguno y pasan al olvido en unos minutos. Incluso hay lesiones sin participación del contrario: Canales se acaba de producir exactamente la misma lesión de Messi, distensión de ligamentos del tobillo, él solito en un mal movimiento.
En el caso que nos ocupa hablamos de una de los dos primeras situaciones. ¿Es una entrada alevosa o un desafortunado lance del juego? Ujfalusi defiende lo segundo (qué va a hacer el hombre) y en su defensa pesan varios hechos: no se ha distinguido por ser un jugador violento, no tenía ningún pique aparente y no era una jugada de especial peligro. De hecho, en vivo no pareció una entrada tan grave. Claro que si vemos la repetición a cámara lenta y alta definición una docena de veces dan ganas de coger una escopeta. Es una cuestión subjetiva en el que a veces pesa más nuestra filiación futbolística. ¿Qué estaríamos diciendo si hubiera sido Agüero el perjudicado?
Así que siendo justos no creo que el hecho mismo de la lesión sea lo verdaderamente trascendente a la hora de juzgar la acción y a su protagonista sino su violencia o mala intención, y así debería de considerarse siempre. Para empezar, sobre el campo es imposible para el árbitro conocer el alcance del daño (salvo herida aparatosa). A la hora de mostrar una tarjeta u otra el árbitro valora la peligrosidad y la intención de la jugada. Para el comité sancionador sí debe ser un agravante lalesión causada, pero en esto también hagamos un apunte sin cegarnos en la aparatosa imagen del tobillo malherido. Las alarmas (y las declaraciones excesivas) saltaron cuando se hablaba de rotura. Luego la rotura pasó a ser un esguince para 15 días. Más tarde ya se habla de diez días y quién sabe si acabará jugando en una semana. Aquellos que reclamaban una sanción ejemplar igual al período de baja se pueden quedar paradójicamente cortos al final.
Y esta es mi valoración: viendo la jugada repetida pienso que Ujfalusi no pretende hacer daño. Llega tarde y con poco control de su fuerza porque "la pulga" es mucho más rápido y habilidoso. No creo que merezca que se le trate como a un criminal. Habrá, sin embargo, quien piense que fue a por él. Esto es lo que el Comité debe dilucidar a la hora de sancionar con uno, dos o más partidos al checo.
Un criterio claro y generalizable a la hora de tomar estas decisiones lo hará todo más fácil. Si el comité actúa al albur del ruido generado en los medios deportivos mal vamos. Ujfalusi será crucificado y expiará los pecados de todos los defensas que con más suerte evitaron impactar en los tobillos del contrario. Y solo Cristiano y Messi serán intocables porque lo demás no existe. Pero baste leer un dato puramente objetivo para situar el debate en sus justos términos: el ranking de faltas recibidas la temporada pasada. Reyes lidera la estadística con una falta cada 16 minutos. Messi sufre una falta cada 34 minutos. Y así lo comprobamos todos el mismo partido contra el Barcelona. Cristiano ni aparece entre los primeros.


Protejamos a todos, insisto, a todos los jugadores, sean del equipo que sean y tengan el nombre que tengan, de faltas alevosas y agresiones injustificadas. Y protejamos también a aquellos jugadores que han tenido la suerte de no recibir una patada en el lugar más sensible, pero que salen de cada encuentro llenos de moratones, sin posibilidad de haber jugado de pie más de 16 minutos seguidos y pensando cuántas patadas le quedan para sufrir una lesión grave. Aunque entonces nadie hable de él.
Foto: Jesús Aguilera, Diario AS.