5 feb. 2010

El espíritu de Hasselbaink


Salvo catástrofe viviremos una final de Copa diez años después. Yo que Quique, antes de salir al campo, mostraría a los jugadores un vídeo con las lágrimas de Jimmy Floyd Hasselbaink al finalizar aquel partido del nefasto año 2000.
Jimmy, un negro enorme, uno de los mejores delanteros que ha pasado por el Atleti en los últimos años, lloró como un niño cuando falló un penalti en el Tartiere que nos encaminaba al infierno. Quiso desquitarse en la final de Copa contra el Espanyol, dar una alegría a una afición desolada que acudió en masa a Valencia. Perdimos de esa forma absurda que podéis ver en el vídeo adjunto. Tras el pitido final, los que estuvimos allí (no sé si se vio por televisión), pudimos ver cómo Hasselbaink se acercaba a la grada. En primera fila le esperaba quien debía ser su esposa. Abrazado a ella, ese negro enorme lloró desconsoladamente sin poder levantar la cabeza, avergonzado, triste, humillado por no haber podido lograr un título que hiciera justicia a un equipo empujado al abismo por la venganza, la locura y la sinrazón.
Desde entonces ese jugador, que solo estuvo un año en el equipo, es uno de mis grandes ídolos. En tan poco tiempo asumió los colores del equipo como si fuera un canterano y sufrió la debacle como si fuera un atlético de toda la vida. Por eso creo que deberían ver el vídeo de ese partido. Tienen que comprender que aquello no puede volver a suceder, que esta final no admite el fracaso, que la historia del Atleti no contempla perder esta copa, que la afición no entenderá la palabra derrota y que si tienen orgullo se dejarán la vida en ello.
Si en esa final lloro de alegría, me acordaré de las lágrimas de Jimmy Floyd Hasselbaink. Le debemos la victoria.