31 ene. 2010

Paseo de los Melancólicos

Volvemos a las penumbras. O, para ser precisos, no acabamos de salir de ellas. Al Atleti se le hace de noche demasiado pronto. Vivimos instalados en un absurdo desde hace años, y no logramos levantar la persiana para que entre algo de luz.

Aburre escuchar en la radio que echen cuentas de a cuántos puntos estamos de la UEFA, cuando estamos a sólo seis puntos (dos partidos) del descenso. Aburre saber que vamos al Calderón y que, aunque ganemos, vamos a sufrir, a jugar mal y a desesperarnos. Aburre tener que volver otro domingo más por el Paseo de los Melancólicos, con la mirada en el suelo, y repitiéndonos en la cabeza que siempre vemos el mismo partido. Da igual el equipo que esté enfrente.

Ya no tiene sentido ocupar más espacio en analizar lo que no funciona. Todos sabemos lo que no funciona, y no encontramos nada que funcione. Hoy sólo queda asumir la realidad. Dejemos de mirar hacia arriba. Ya sé que se supone que ése es el lugar que nos corresponde. Pero miremos hacia abajo, que está más cerca (peligrosamente cerca). Y no nos dejemos llevar por la espuma de la Copa. Todos queremos estar otra vez, tantos años después, en una final. Pero no olvidemos que el año del descenso también jugamos (y perdimos) la final de la Copa del Rey.

Centrémonos en lo que nos tenemos que centrar: 43 puntos, y sólo llevamos 23.

Rotaciones (2ª parte): La semana pasada, en este mismo blog, advertíamos (sin éxito, a la vista de lo ocurrido hoy) que el Atleti no tiene plantilla ni puntos suficientes en la clasificación como para hacer rotaciones. Hoy hemos vuelto a hacer rotaciones. Dicho queda, por segunda vez.

Vicente Vallés