2 ago. 2013

Sobrevivir en la cuerda floja

Villa y Óliver, las esperanzas del #Atleti. Foto: Club Atlético de Madrid
Nos asalta el mes de agosto y la Liga de Fútbol Profesional, siempre perezosa adelantando horarios de las jornadas, nos despierta del letargo liguero confirmando la nocturnidad de nuestro próximo estreno ante el Sevilla el domingo 18 a las 23:00. Faltan 16 días y en la plantilla nada ilusiona por encima de la media.

Dicen que un clavo se saca con otro clavo pero la sustitución de Falcao por Villa, por mucho que su presentación superara en público a la del colombiano, no es para mejorar; confiemos con suerte, con mucha suerte en que sea para igualar. El resto de incorporaciones nutren de fondo de armario al equipo pero no suponen una mejora significativa sino cubrir el margen necesario para prever el hecho de que todas las temporadas hay jugadores que bajan su rendimiento respecto al año anterior y necesitan un sustituto que a principio de temporada iba para suplente. Ahí están los casos de Costa o Koke que acabaron siendo indiscutibles partiendo del banquillo.

Ilusionante es la aportación de los canteranos en pretemporada pero esto ocurre todos los años y luego ya sabemos que una cosa son los partidos de preparación y otra la exigencia de la Liga. Poco a poco contarán con minutos pero no esperemos que Dani Aquino, la sorpresa positiva de estos primeros partidos de la gira americana, sea el crack a coste cero que supla las carencias que Simeone busca resolver cuando pide insistentemente a Diego Ribas. Olvidémoslo ya.

El Atleti, a día de hoy, es lo mismo que el año pasado o peor. Un equipo a expensas de que las velas puestas a la Virgen den resultado con Villa y responda como se espera de su curriculum. A expensas de que Adrián sea el de hace dos temporadas, Koke siga progresando y a Arda no le dé por lesionarse. Una afición que anhela que haya llegado la hora de Óliver porque nadie con más edad en ese equipo tiene más calidad que él. Una afición pendiente de un milagro en forma de fichaje ilusionante que, por lo visto, parece que sólo podría llegar por la vía (siempre intrigante) de un fondo de inversión o un patrocinador.

Por eso lo que nos faltaba ahora son los ataques de última hora. Esas ofertas por Diego Costa, por Adrián y quién sabe por quién más. Y lo peor es que en la situación que estamos uno no sabe ni qué deberíamos responder porque con los 25 millones que dicen ofrecer por Costa a lo mejor es posible hacer un buen par de inversiones necesarias en otros puestos (que no sean en la Hacienda pública ni en el bolsillo de nadie, claro). Vivimos en un sinvivir, en una precariedad insólita teniendo en cuenta los recientes éxitos, luchando por mantener lo poquito que tenemos mientras las noticias nos abruman con operaciones estratosféricas, difíciles de creer, de otros. 125 millones por Bale, se dice,  después de haberse gastado 38 por un juvenil y no sé cuánto más por Isco, etc, etc. Y el Barça otro tanto.

La distancia este año va a ser mucho mayor. Si alguien pensaba en competir contra los dos grandes como el año pasado, que se olvide. La única buena noticia para nosotros es que los demás competidores por la tercera plaza, Valencia, Sevilla, Málaga... están aún peor. Pero esa es una muy mala noticia para todos.

Conversamos en el twitter de SomosAtleti y en el de José Vallés