13 ene. 2011

Faltaba el chiste

#Atleti Gracias a un chiste en el minuto 90 hemos pasado de tener la eliminatoria muy difícil a tenerla casi imposible. Hemos aguantado un chaparrón de aúpa 90 minutos para mandarlo todo al garete en una jugada para sonrojarse. Desde el minuto 7 hemos estado pidiendo la hora y con el Real Madrid ya de vacaciones y nosotros pensando en la épica del próximo jueves nos hacemos un ridículo harakiri. Aún así casi podemos irnos contentos porque no hemos sido opción en todo el partido. Paradojas del fútbol bicéfalo en el que vivimos. Lo peor que podíamos hacer era enfadar al Madrid tan pronto. Y eso ya ha pasado en varios derbis.
Hemos aguantado con el empate a uno hasta el descanso con una velocidad menos, con muy poca posesión (poco más del 30%) y defendiendo todo el equipo casi dentro del área. El bendito gol de Forlán tuvo el pernicioso efecto de retrasar la línea de presión atlética. A Quique se le vio más de una vez pedir a los suyos que se echaran hacia delante, pero sin éxito. El Real Madrid no acepta bajo ningún concepto ir por debajo en el marcador en el Bernabéu y cuando se ponen son una avalancha. Si a eso le sumamos un centro del campo (el nuestro) incapaz de contener el balón unos segundos lo que nos encontramos es un aluvión de madridistas, delanteros, medios y defensas, invadiendo nuestra área. Un milagro haber salido vivos de ahí en el intercambio de golpes, puñetazos blancos y tobas atléticas, que se ha visto en la primera parte. La buena actuación de De Gea, tan motivado en el Atleti como Cristiano Ronaldo en el Madrid, la cierta concentración de la defensa y el poco acierto madridista (gracias Benzemá) hicieron el milagro. Lo mejor al irse al descanso era saber que el Real Madrid no podría ponerle más intensidad, aunque si podía poner más goles.
Y los puso. Con el segundo gol el Real Madrid cedió en intensidad sin llegar a perder el control del partido ni un momento. La salida de Mario Suárez por Raúl García no mejoró gran cosa el tránsito del balón por el medio del campo. Si además no aprovechamos dos oportunidades de Forlán, tiro al palo incluido, nuestras opciones se esfuman sin remedio. El chiste final no deja de ser un epílogo clásico de esperpento inenarrable. Quién más quién menos se esperaba una así de Perea, pero no fue el colombiano (impecable todo el partido) sino una combinación fatal de Filipe Luis y Domínguez (espabila chaval).
A destacar de nuestros jugadores el estreno de Juanfran que estuvo participativo y trabajador, y la desaparición de Reyes, del que empiezo a sospechar que tiene cierta tendencia a esconderse en el campo contra rivales de entidad.
Dejo para el final el arbitraje de Mateu Lahoz porque su infame actuación realmente no tuvo que ver mucho con el resultado. Nos hubieran ganado igual. Sé que a muchos les estaba gustando la manera de dejar jugar sin pitar las clásicas faltas tontas de me tocas y me caigo, al estilo inglés. Pero si ha pitado así hoy de repente (¿cuándo un árbitro ha dejado jugar tanto en España?) ha sido porque al Real Madrid le conviene que no haya parones. No ha dejado parar el partido ni un minuto para no interrumpir la avalancha madridista. Si lo hubiera hecho con criterio, nada que objetar, pero no ha sido así. Ha pasado por alto faltas de tarjeta. Entre ellas una al Kun que acabó en el segundo gol ¿Os suena una falta parecida no pitada a Reyes en el anterior derbi que acabó en gol del Madrid?. Otra no menos importante tuvo lugar en una jugada de Forlán que no encontró rematador porque Reyes había sido derribado literalmente en la cara del árbitro. Se desentendió por completo y era por lo menos amarilla y falta peligrosa al borde del área. Para colmo tanto el primer gol de Agüero como el de Ramos no debieron subir al marcador.
El árbitro fue a lo suyo pero insisto, hoy hemos perdido porque hay una diferencia abismal entre los dos equipos. Sólo nos queda el recurso de la épica para la vuelta porque la del juego que casi nos sirve para ganar algunos derbis anteriores ya no existe. No es posible jugar mejor ni con más intensidad con este equipo. Somos lo que somos y cada vez somos peores. Así nos han hecho. O milagro o estamos fuera amigos.
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